La pietà de David Mazzuchelli

Ayer me llegó a través de las redes sociales una de estas cadenas que te invitan a compartir tu película o canción o lo que sea favorito. Esta iba de portadas de cómics, y aunque he leído miles de cómics a lo largo de mi vida, inmediatamente identifiqué cuál era mi favorita… A pesar de no ser una ilustración de portada propiamente dicha… aunque Cómics Forum la utilizó como tal en su volumen recopilatorio de Daredevil: Born Again.

Me explico: para los que no hayáis leído Born Again (uno de los tres grandes trabajos con los que Frank Miller reescribe las bases del cómic superheroico), la historia nos cuenta la pasión, caída y resurrección de Matt Murdock; un relato que redefine el canon del personaje y del que bebe directamente todo lo que se ha escrito posteriormente sobre Daredevil, incluida la actual serie de Netflix. La obra (arco argumental dentro de la serie regular, en realidad) se eleva a los altares del cómic USA no solo por el guion de Miller, sino también por las soberbias ilustraciones de David Mazzucchelli, profesor de bellas artes poco prolífico en el mundo del cómic, pero que ha sentado cátedra cada vez que ha puesto sus lápices al servicio de una historia.

daredevil_pieta

Cada número de Born Again comenzaba con una ilustración a página completa de gran carga simbólica; en este caso, vemos a un maltratado Matt Murdock siendo recogido por la hermana Maggie, una composición que recrea una pietà renacentista, más concretamente la de Miguel Ángel, y que cobra más fuerza cuando conocemos la historia que hay detrás.

Le tengo especial cariño no solo por lo que significó el cómic para mí, sino porque en la asignatura de Estética, en la Facultad de Comunicación, debíamos presentar al final del curso un completo análisis artístico y estético de alguna obra clásica de la historia de la pintura. Yo decidí asumir el riesgo de desmarcarme de las instrucciones del profesor, entregando un detallado estudio de esta magnífica “imagen de cubierta”. Era, al mismo tiempo, una rendida alabanza al trabajo de David Mazzuchelli y una reivindicación del arte que existe en los cómics. En esta ocasión la cosa no me salió mal, aunque sospecho que gran parte de la matrícula de honor que me gané se debe, sencillamente, a que el profesor titular del departamento no esperaba encontrar tal refinación estética y densidad emocional en una historieta de tipos en mallas. En cualquier caso, va por ti, Mazzucchelli.

‘Alias’, el cómic que nos presentó a Jessica Jones

Alias Jessica Jones CoverHoy es el estreno mundial de Marvel’s Jessica Jones, la nueva serie producida por Netflix para Marvel Television que, como viene siendo costumbre en el canal online, viene precedida de unas críticas entusiastas. Así que en los próximos meses nos familiarizaremos con el personaje, pero, ¿qué hay del cómic en el que se basa? Quizás no sea tan conocido para el gran público como otras franquicias de “La Casa de las Ideas”, pero Alias es, sin duda, uno de los mejores cómics Marvel de la pasada década. Escrito por Brian Michael Bendis e ilustrados por Michael Gaydos, esta serie limitada fue probablemente el mejor exponente de lo que el editor Joe Quesada quería lograr a principios de siglo con el nuevo sello MAX: historias ambientadas en el Universo Marvel tradicional, pero contadas con un estilo y un lenguaje adultos que habrían hecho saltar por los aires el otrora ineludible “Comics Code”.

De este modo, y con más de tres décadas de retraso, Marvel daba la réplica al prestigioso sello Vertigo de DC Comics, lanzando a la calle una serie de colecciones y series limitadas que, con el “explicit content” estampado en la portada, nos daba una perspectiva muy diferente de un universo que creíamos conocer a fondo. Muchos de los personajes que pulularon (y pululan) por las colecciones MAX eran habituales de las cabeceras Marvel tradicionales, es el caso de irredentos como Punisher, que aquí sin embargo eran retratados de una manera menos heroica y más humanizada, dejando claro que el género puede dar mucho más de sí si se le libera de las restricciones que impone una audiencia juvenil.

Otros personajes, por el contrario, fueron específicamente creados para la nueva línea editorial, y ese es el caso de la dama que nos ocupa. Jessica Jones (interpretada en la ficción televisiva por Krysten Ritter) fue, de hecho, la encargada de inaugurar el sello MAX. Imaginada por un Brian Michael Bendis en su mejor momento creativo e ilustrada por un estiloso y poco popular Michael Gaydos, la Señorita Jones encarnaba un nuevo tipo de héroe hasta ahora desconocido por los lectores de Marvel. Superheroína fracasada, malhablada (y aquí no hay “*&#$@” que valgan), con tendencia a emborracharse hasta caer redonda, propensa al sexo como pasatiempo y dolorosamente honesta consigo misma, Jones es la protagonista que el cómic americano mainstream necesitaba urgentemente, exenta de clichés y sin sexualizar (pese a su saludable promiscuidad), capaz de romper con una serie de tabúes que hasta ahora sólo se habían transgredido en editoriales periféricas como Dark Horse, pero que siempre se habían respetado en Marvel, uno de los dos pilares de una industria hasta hace poco centrada en un público eminentemente juvenil.

Alias Jessica Jones 2

Sin duda, Quesada tenía en mente qué autores podían dar lo mejor de sí en este nuevo escenario, y decidió apostarlo todo a un Michael Bendis que, por aquel entonces, se había consagrado en la excelente Ultimate Spiderman (cómic para masas, pero absolutamente de autor, ya que desde sus comienzos hasta hoy ha tenido un solo guionista).  Con total libertad creativa, algo que se tiene pocas veces cuando trabajas para una de las dos grandes, Bendis logra construir un personaje memorable que llegó a cautivar a todo tipo de públicos, incluso a los menos amantes del género. Un personaje que, si tuviéramos que definir con una sola palabra, esa sería “verosímil”.

Y es que no hay una sola viñeta en la que no te creas por completo a Jessica Jones, exmiembro de segunda fila de los Vengadores que se siente desplazada en semejante mundo de locos. Así, expulsada del olimpo de los superhéroes, abre en Manhattan una oficina de investigación privada, Alias, en la que se ve obligada a aceptar todo tipo de casos por una mera cuestión de supervivencia económica. Bendis hace un alarde de creatividad enfrentando a nuestra protagonista a investigaciones de lo más dispares, algunas relacionadas con el mundo de los justicieros enmascarados, otras más triviales y mundanas, pero siempre con la peculiaridad de que ponen a prueba  la integridad o la astucia de esta peculiar detective privada.

Alias Jessica Jones 3

Con un formato de historias autoconclusivas que ocupan varios capítulos, el escritor de Cleveland consigue atrapar a la audiencia con unas tramas dramáticas en algunos casos, extravagantes en otros, pero siempre con la capacidad de llamar nuestra atención desde un principio y resultar satisfactorias en su desenlace. El principal gancho de Alias, no obstante, es su peculiar protagonista, que vamos conociendo mejor según se van sucediendo los casos y que, poco a poco, se nos desvela como una mujer compleja y no pocas veces contradictoria, desastrosa en muchos aspectos de su vida, decididamente independiente, un tanto ansiosa por lograr cierta estabilidad vital, pero sobre todo resuelta a hacer el bien en la medida de lo posible. Otro tipo de héroe. 8

Alias
Brian Michael Bendis & Michael Gaydos
Marvel (línea MAX). Publicado en España por Panini: 2 vol. en rústica, 350 páginas, color, 16,5€ c/uno

El mensaje político tras ‘V de Vendetta’

El 5 de noviembre es una fecha marcada con tinta roja en la historia del noveno arte gracias a V de Vendetta, una de las obras magnas de Alan Moore, en la que el británico hace su peculiar canto al anarquismo a través de uno de los personajes más carismáticos de la historia del medio: V. Ya sabéis: “recuerda, recuerda el 5 de noviembre”.

Para los que no sepáis qué sucedió el 5 de noviembre de 1605, habría que decir que ese día el terrorista Guy Fawkes, brazo ejecutor de la que se dio en llamar “conspiración de la pólvora”, intentó volar por los aires el Parlamento Británico con todos los representantes del pueblo dentro. El atentado fracasó, y lo que durante siglos se ha celebrado en Gran Bretaña como un triunfo contra aquellos que intentaron desestabilizar el reino de Inglaterra y la Iglesia  Anglicana, fue tomado y reinterpretado por Alan Moore y David Lloyd como símbolo de la lucha de un solo hombre contra un estado corrupto y opresor. Así, V se cubre el rostro con la máscara de Guy Fawkes, “el único hombre que ha entrado en el Parlamento con honestas intenciones”, y comienza su lucha justo donde fracasó la del original: volando por los aires la Cámara de los Lores.

V-for-Vendetta-v-for-vendetta-473661_1280_1024

Con tan explosiva y simbólica overture comienza V de Vendetta, que nos narra la lucha de un solitario terrorista contra el régimen totalitario, ultrarreligioso y homófobo que gobierna en Gran Bretaña. Aunque el cómic se ambienta en un futuro distópico (en la tradición de muchas de las grandes obras de la ciencia ficción anglosajona), a ningún lector de la época se le escapaba que el joven Moore estaba retratando su personal visión de la realidad política del Reino Unido en la década de los 80, gobernado por la muy conservadora Iron Lady: Margaret Thatcher. El cómic, que comenzó a publicarse en la revista inglesa Warrior en 1980 y que fue reeditado y completado por DC en 1982, apelaba al espíritu crítico de los lectores e instaba a un papel activo del pueblo, que de permanecer inane, parecían decirnos sus autores, se encaminaba al futuro descrito en la ficción, en manos de una clase política corrupta y carente de moral.

A través de 300 páginas, Moore y Lloyd hacen una crítica feroz no sólo al totalitarismo, sino también a la sociedad de consumo y los medios de comunicación como aparatos usados por la clase dominante para adormecer la conciencia colectiva. Como alternativa a este gobierno de unos pocos sobre la mayoría, Alan Moore plantea por boca de V una única alternativa: la anarquía. No la anarquía como ausencia de orden, sino como “el orden voluntario aceptado por hombres libres” y no impuesto por un sistema de gobierno coercitivo.

recuerda el 5 de noviembre

Estas tesis sociopolíticas están ferozmente expuestas a través del personaje de V, un agente del caos y la destrucción, desestabilizador del régimen vigente a través de sus atentados y asesinatos. Pero son validadas a través de la joven Evey Hammond, una muchacha idealista empujada a la prostitución por la crisis económica que atraviesa el país, a la que V salva de la policía y suma a su causa. Así, si V es la fuerza destructora, un terrorista metódico e implacable, Evey es la fuerza creadora que deberá guiar al pueblo hacia la libertad una vez el sistema se rompa en mil pedazos, y con este fin la prepara V, su mentor a lo largo del cómic.

v de vendettaEn los aspectos estrictamente formales de esta serie limitada de 10 números (no la llaméis novela gráfica, porque no fue ideada como tal), cabría destacar la profundidad de los lápices de David Lloyd, que crea un escenario oscuro y opresivo para la historia, con unas ilustraciones donde las sombras son más importantes que lo que se nos muestra, dotando, además, al personaje de V de una poderosa presencia que se ha convertido ya en todo un icono cultural. También se podría ensalzar la detallada narrativa de Moore, que vuelve a ofrecernos un mundo complejo lleno de recovecos y auto referencias que sólo se descubren cuando has leído el cómic varias veces; o subrayar que, pese a la densidad argumental, V de Vendetta se lee y se comprende sin resultar tediosa.

Es cierto que Alan Moore era aquí un autor joven que aún no dominaba la narración como en obras posteriores, también es cierto que hay cierto exceso en el número de personajes y que a todos se los intenta dotar de un trasfondo dramático de peso, lo que quizás termina por hacer la obra más enrevesada de lo necesario. Pero son males menores ante la potencia de un autor en pleno éxtasis creativo y firmemente convencido del mensaje que lanza al mundo. Un mensaje que, por cierto, alerta de muchos de los males que nuestro mundo adolece hoy día: desde la pérdida de libertades en aras de una mayor seguridad colectiva, hasta la necesidad de que el pueblo levante la voz contra un sistema corrupto y de codicia insaciable; un mensaje que sigue teniendo réplica en productos tan recientes como la televisiva Mr. Robot.

Así que, si aún no habéis leído V de Vendetta, hoy es un buen día para hacerlo, porque varias décadas después su mensaje continúa igual de vigente. No en vano, V ha sido rescatado 30 años después por el imaginario colectivo como estandarte de la lucha contra un sistema colapsado. Eso nos da una idea de cuán poderoso es el símbolo creado por Alan Moore y David Lloyd.

Anonymous

V de Vendetta
Alan Moore & David Lloyd
Vertigo (DC Comics). Editado en España por Planeta De Agostini Comics (400 páginas, cartoné, 35€) y ECC Ediciones (288 páginas, rústica, 16,95€)

Usagi Yojimbo: 30 años del rônin de orejas largas

Usagi Yojimbo es uno de los cómics independientes más longevos y mejor valorados en Estados Unidos, ganador de cuatro premios Eisner (entre ellos, “mejor historia serializada” por el arco argumental Segadora), las aventuras de Miyamoto Usagi llevan publicándose desde hace 30 años como serie regular en diferentes editoriales (Albedo, Fantagraphics, Mirage Comics y Dark Horse), lo que lo convierte en un auténtico clásico. Con el añadido de que el personaje no ha conocido a otro autor a lo largo de las décadas más que su propio creador: Stan Sakai, quien se ha encargado de los guiones, la ilustración, las portadas e incluso el rotulado de cada uno de los números (se le considera, de hecho, uno de los mejores rotulistas de la industria).

Esta extraordinaria continuidad no es casual, y es que si bien Usagi Yojimbo nunca ha llegado a ser un superventas, sí es un cómic que cautiva a sus lectores: pocos abandonan al personaje tras descubrirlo, de modo que posee una fiel legión de seguidores que no hace sino crecer con el paso de los años, entre los que se hallan no pocos nombres de la industria, como Jeff Smith, Kurt Busiek, Jodorowski, Matt Wagner o incluso los propios Stan Lee y Will Eisner. Pese a ello, y pese a que en España se ha publicado todo el material disponible, Usagi Yojimbo sigue siendo un cómic del que muchos han oído hablar, pero que pocos han llegado a leer. ¿Pero de qué va Usagi Yojimbo? Eso viene a continuación.

Espera un momento… ¿un conejo samurái?

Exacto, Usagi Yojimbo (traducido del japonés, “conejo guardaespaldas”) es un cómic protagonizado por personajes antropomórficos (funny animals es el término anglosajón bajo el que se enmarca esta estética) que narra el peregrinaje realizado por el samurái Miyamoto Usagi tras la muerte de su señor en la histórica batalla de Sekigahara. Como guardia personal del daimio, Usagi es el encargado de cortar la cabeza de su señor y ocultarla, a fin de evitar que ésta pudiera ser exhibida como trofeo por sus enemigos. Tras cumplir con su último deber, nuestro protagonista se convierte en un ronin (samurái sin señor) sin otra razón de ser más que vagar por el mundo como un guerrero asceta, alquilando ocasionalmente su espada como guardaespaldas para poder subsistir.

Usagi127

Probablemente estés pensando: muerte, decapitaciones, cruentas batallas… ¿no es esto un poco gore para un cómic protagonizado por animalitos de aspecto cartoon? Digamos que el mundo de Usagi Yojimbo puede parecer infantil/juvenil en cuanto a la estética, pero que resulta bastante adulto en lo que se refiere al trasfondo y el desarrollo de sus historias. Esto puede desconcertar al lector advenedizo que hojea unas cuantas páginas y se encuentra con un cómic casi caricaturesco en la forma, pero con hechuras de ficción histórica en el fondo. ¿Se puede hallar la coherencia entre dos facetas tan dispares? Stan Sakai lo consigue al no perder de vista que lo que escribe es, ante todo, un tebeo de aventuras. El resultado es una obra verdaderamente “para todos los públicos”, algo que muy pocos logran por más que el sello sea omnipresente, ya que estamos acostumbrados a que “para todos los públicos” sea, en realidad, sinónimo de “para menores de 13 años”.

El trabajo de Sakai (excepto por algunos pasajes especialmente duros) suele ser disfrutable tanto por los más jóvenes, gracias a su sentido lúdico y a una recreación de la violencia bastante blanca, como por los adultos, que sí podrán apreciar la sutileza emocional de muchas de sus escenas, la complejidad de unos personajes que no resultan tan arquetípicos como pudieran parecer, o unas tramas que, en no pocas ocasiones, giran en torno a temas como la venganza o los juegos de poder.

Todo ello sazonado con una recreación del Japón feudal absolutamente sobresaliente, porque todo lo que veáis en las páginas de Usagi, desde la arquitectura a las ropas o la manera de conducirse de sus personajes, es fruto de un extenso trabajo de investigación que dota a la obra de una fidelidad histórica apabullante. Prueba de su valor documental es el hecho de que, en 2011, el Museo Nacional de Historia Japonesa de EEUU le dedicó un monográfico a su recreación del Japón feudal, bajo el título Year of the Rabbit: Stan Sakai’s Usagi Yojimbo. Curiosamente, pese a este fiel reflejo de una época (concretamente, finales del periodo Sengoku, o de “los estados en guerra”, y comienzos del periodo Edo), en el cómic apenas se hace referencia a personajes o acontecimientos históricos, y cuando aparecen, sus nombres se hallan alterados (como es el caso del propio protagonista, que está inspirado en gran medida en la figura del legendario Miyamoto Musashi).

UY

Y es que Usagi Yojimbo es, ante todo, una obra costumbrista; Stan Sakai no está tan interesado en mostrarnos los grandes eventos, sino que busca describir el estilo de vida del pueblo llano: siguiendo los pasos del protagonista aprenderemos cómo se construía una cometa, cómo se ganaban la vida los artistas ambulantes, el día a día de unos recolectores de algas, cómo se forjaba una katana, cuáles son los pasos de la ceremonia del té… o cómo se ejecuta correctamente el ritual del seppuku (mal llamado en occidente hara kiri).

En este aspecto, Usagi Yojimbo es una obra inmersiva como pocas. Fascinante, más que por lo que cuenta, por cómo lo cuenta. Un verdadero paseo por un Japón que ya no existe, y al que desearemos volver una y otra vez de manos del autor.

Muy bien, me has convencido. ¿Por dónde empiezo a leer?

Lo lógico sería decir que por el principio, pero quizás eso no sea tan sencillo. Lo primero que habría que explicar es que en España estamos de suerte, porque Planeta de Agostini ha publicado casi todos los volúmenes recopilatorios de la edición norteamericana, existiendo apenas un año de desfase entre la edición española y la original. Sin embargo, digamos que los ha ido publicando de una manera peculiar: para empezar, los volúmenes no están numerados, y para continuar, los primeros no se publicaron por orden cronológico. Por ejemplo, el primer libro lanzado por Planeta, Daisho, es el noveno volumen recopilatorio de la edición americana (aunque a día de hoy están todos puntualmente publicados, y nada nos impide ordenarlos debidamente en nuestra estantería).

¿El motivo de esta extraña decisión editorial? Probablemente optó por publicarse en primer lugar el material más accesible, es decir, el correspondiente a la etapa más reciente, la de Dark Horse Comics. Otra posibilidad es que, debido a que cada volumen incluye arcos argumentales cerrados, y que la propia serie original tiene una línea cronológica débil (no existe un ahora, sino que cada historia se puede ubicar en un momento distinto de la vida del personaje), los editores españoles optaron por lanzar primero aquellos arcos que creyeron de mayor interés para el lector español.

Lo publicado en España

En cualquier caso, no recomendaría empezar por el primer volumen de Usagi Yojimbo (titulado aquí Primeras andanzas), ya que en sus inicios la obra no era (obviamente) tan redonda a nivel visual y narrativo. En su lugar, recomendaría al lector no iniciado aprovechar la discontinuidad cronológica de la propia colección y abordarla por algún arco argumental más avanzado, donde el personaje y su trasfondo estén más desarrollados. De este modo tendremos una primera aproximación al personaje más fiel a la calidad global del cómic.

¿Cuáles pueden ser estas primeras lecturas? Es difícil decir qué historias de Usagi Yojimbo son mejores, porque si algo caracteriza al trabajo de Stan Sakai es un magnífico tono medio que ha sabido mantener a lo largo de las décadas, salpicado por picos de excelencia que, sin embargo, extraídos del marco general, no se valoran igual. Podríamos decir que es una obra muy ‘zen’ en cuanto a su lectura: ¿qué es lo más hermoso del jardín? ¿La piedra sobre la que me siento, las luciérnagas sobre el remanso, el viento que eriza la hierba? No, la grandeza de este cómic está en el paisaje completo, en leerlo poco a poco y empaparse de su atmósfera, enamorarse de sus personajes, hacer de ese Japón un lugar al que regresar. No hay una historia que sea “la historia” que hay que leer de Usagi Yojimbo (ni siquiera Segadora, que muchos consideran el mejor arco argumental, es representativa de muchas de las virtudes de este cómic).

UsagiYojimbo134

Sin embargo, soy consciente de que esperáis una respuesta más tangible, así que aquí os dejo una propuesta inicial. Un pequeño menú degustación para empezar a descubrir al personaje:

La conspiración del dragón
Título original: The Dragon Bellow Conspiracy
Sello: Fantagraphics Books
Guion/ilustraciones/entintado: Stan Sakai
Contenido: Usagi Yojimbo Book 4
Publicado en USA: 1990, 1991
Publicado en España: 2003

UY La conspiración del dragón

Este volumen incluye el primer gran arco argumental de la serie, y aunque aparecen algunos personajes presentados en historias previas, lo cierto es que el trasfondo aún no se halla muy desarrollado y nada impide seguir la narración. Se trata del cuarto tomo recopilatorio de la edición norteamericana, aun así, creo que es una buena puerta de entrada pues incluye muchos de los aspectos característicos del universo de Stan Sakai: conspiraciones, traiciones, venganza y sentido del humor. Además, permite tomar contacto con muchos de los personajes recurrentes de la colección (como Gen, el cazarrecompensas; el joven daimio Lord Noriyuki, o su comandante, la samurái Tomoe Ame), con el añadido de que funciona casi como una novela gráfica, al ser un tomo completamente autoconclusivo.

Círculos
Título original: Circles
Sello: Fantagraphics Books
Guion/ilustraciones/entintado: Stan Sakai
Contenido: Usagi Yojimbo Book 6
Publicado en USA: 1994
Publicado en España: 2004

Usagi Yojimbo CírculosEste libro (sexto recopilatorio de la edición estadounidense) se abre con varias historias cortas que entroncan con el folclore japonés (la primera de ellas, El puente, es la adaptación de una obra clásica del teatro Nô), y se cierra con el arco argumental Círculos, que abarca los cuatro últimos capítulos. El título de esta historia larga hace referencia al regreso del personaje a su aldea natal, donde debe enfrentarse a sus recuerdos y a lo que dejó atrás, lo que nos permite descubrir muchos aspectos de la personalidad y de las motivaciones del protagonista. Además, en Círculos Miyamoto Usagi se enfrenta uno de sus enemigos más memorables: el fanático religioso Jei, autoproclamado “La Espada de los Dioses”, que recorre Japón con la misión de erradicar el mal de la tierra.

Estaciones
Título original: Seasons
Sello: Dark Horse Comics
Guion/ilustraciones: Stan Sakai
Entintado: Stan Sakai y Sergio Aragonés
Contenido: Usagi Yojimbo Book 11
Publicado en USA: 1999
Publicado en España: 1999

Usagi Yojimbo EstacionesUndécimo volumen recopilatorio publicado en EEUU, está conformado por historias autoconclusivas, pero varias de ellas sientan las bases de importantes arcos argumentales posteriores, como Duelo en Kitanoji o Segadora. Para mi gusto, contiene alguno de los relatos cortos más excelsos de la serie (magníficos Una promesa en la nieve y La paciencia de las arañas), con la presencia de varios de esos secundarios que, lamentablemente, sólo aparecen de tanto en tanto en los vagabundeos de Usagi, como el sacerdote Sanshobo o el general Ikeda.

El volumen incluye un capítulo en forma de flashback en el que Usagi rememora la batalla de Adachigahara (trasunta de la épica batalla de Sekigahara, del año 1600, que marcó el inicio de la era Edo), donde su antiguo señor, Lord Mifune, cayó ante las fuerzas de Lord Hikiji, el gran enemigo en la sombra a lo largo de la serie y, significativamente, único personaje humano de todo el elenco. Este suceso, que es referido varias veces a lo largo de la colección, es mostrado aquí por primera vez.

Podría decirse que en Estaciones encontramos a un Stan Sakai con un estilo narrativo y un universo literario completamente desarrollados, desenvolviéndose con igual soltura tanto en los momentos épicos como en las escenas más intimistas. Imprescindible.

Segadora
Título original: Grasscutter
Sello: Dark Horse Comics
Guion/ilustraciones/entintado: Stan Sakai
Contenido: Usagi Yojimbo Book 12
Publicado en USA: 2000
Publicado en España: 2000

Usagi Yojimbo SegadoraInmediatamente después de Estaciones, Stan Sakai abordó Segadora, probablemente su arco argumental más ambicioso y, sin duda, el más célebre. Muchos lectores deciden comenzar por aquí la lectura de Usagi Yojimbo, atraídos por el reclamo del premio Eisner a “Mejor historia serializada” que este arco argumental ganó en 1999. Desde mi punto de vista, se trata de un error, no sólo porque el universo particular de la serie ya se encuentra completamente asentado y el autor no emplea ni una página en contextualizar al lector, sino porque los primeros capítulos de Segadora son un largo prólogo en el que, primero, se revisa el mito sobre la creación de Japón a manos de los kami Izanagi e Izanami; seguido de una adaptación de la leyenda que cuenta cómo el kami Susano-o, dios de las tormentas, arrancó la espada Ame-no-Murakumo-No-Tsurugi (más conocida como Kusanagi o “segadora de hierba”) del cuerpo de un dragón; cerrando el prólogo la adaptación de un fragmento del Heike Monogatari (El Cantar del Heike), una epopeya épica de la literatura japonesa, en el que se narra cómo la espada se perdió en el fondo del mar durante la guerra que enfrentó a los clanes Taira y Minamoto.

Este prólogo, que hace las delicias de los aficionados a la historia y el folclore japonés, puede desalentar a aquellos que esperan encontrar una historia épica de aventuras y traiciones, que es precisamente lo que viene a continuación. En su trama central, Segadora narra cómo ‘la Conspiración de los Ocho’ decide recuperar la espada Kusanagi, uno de los tres tesoros imperiales de Japón (junto con el espejo y la piedra de jade), necesarios para proclamar un nuevo mikado (emperador), lo que permitiría legitimar sus ambiciones de destronar al shogún.

La espada, por voluntad de los kamis, cae en manos de Miyamoto Usagi, que acaba convirtiéndose en el principal objetivo de los bandos confrontados. Nos encontramos así ante un relato que, en un sofisticado ejercicio narrativo, va intercalando las tramas que lo componen, cada una protagonizada por un personaje distinto que nunca llega a comprender lo que está sucediendo, siendo el lector el único con la información necesaria para recomponer el puzle y entender la totalidad de los acontecimientos.

Lo que está por venir

Tras una interrupción de dos años (a causa de la enfermedad sufrida por la mujer de Stan Sakai, recientemente fallecida), el pasado año Dark Horse reinició la publicación de Usagi Yojimbo, coincidiendo, además, con el 30 aniversario del personaje. No fue un regreso a la serie regular, sino que el autor volvió con una miniserie titulada Senso (“guerra” en japonés), una adaptación del clásico La Guerra de los Mundos, de H.G. Wells. Por extraño que pueda sonar su argumento, la miniserie ha tenido una gran recepción tanto por parte del público como de la crítica (de hecho, Sakai acaba de ser nominado al premio Eisner a mejor autor/dibujante por Senso), encontrándose en la historia ciertas reminiscencias del universo creativo de Hayao Miyazaki, cuya obra gira en gran medida en torno a la dicotomía que enfrenta el modelo de vida tradicional, en armonía con la naturaleza, con los inevitables cambios que traen consigo los avances tecnológicos. Un conflicto que hallamos en el corazón mismo de Senso.

Usagi SensoTras esta miniserie “reinaugural”, Stan Sakai volverá a la serie regular el próximo mes de mayo, cuando se lanzará el Usagi Yojimbo nº 145, tres años después de la publicación del 144. Por supuesto, aún no hay fecha de publicación en España, donde el pasado mes de febrero Planeta lanzó el recopilatorio nº 28, El escorpión rojo, quedando pendientes de publicar el tomo 29, Doscientos jizos, y la miniserie Senso, cuyo recopilatorio aún no ha visto la luz en Estados Unidos. Aun así podemos alegrarnos de que, con más o menos puntualidad, las aventuras de Usagi Yojimbo estén viendo la luz en nuestro país, con una edición que no es de lujo, pero que tampoco desmerece a los recopilatorios originales. Además, todos los volúmenes continúan en catálogo, ¿así que, a qué estáis esperando?

(Reproducción del artículo original publicado por el autor en Zona Zhero)

El origen de una saga

El cómic es un medio relativamente nuevo, aún en evolución, lo que hace que las grandes obras del medio lo sean, entre otras cosas, por traer una serie de innovaciones (a nivel narrativo o argumental) que otros se apresuran a imitar hasta convertirlas en tendencia. En lo que llevamos de siglo, sin embargo, comienzan a aparecer una serie de autores que no buscan romper con lo precedente (más bien al contrario, tienen una serie de referencias claras sobre las que les gusta trabajar, e incluso homenajear), pero cuya falta de transgresión no impide que sus obras rayen a un nivel verdaderamente elevado. Y si Sostiene Pereira, la novela que Antonio Tabucchi publicara en 1994, se considera uno de los máximos exponentes de la novela moderna europea precisamente por condensar con maestría las técnicas narrativas precedentes, este Saga, de Brian K. Vaughan y Fiona Staples, puede ser uno de los mejores ejemplos de lo que es el gran cómic moderno estadounidense.

Saga nos cuenta la historia de Alana y Marko, dos soldados de sendos ejércitos planetarios en guerra eterna, que se conocen como enemigos, pero entre los que acaba surgiendo un amor impío condenado por ambas razas. Los jóvenes prefieren convertirse en desertores a renunciar a sus sentimientos, y es durante su huida cuando engendran a Hazel, la hija de ambos al tiempo que narradora no-nata del relato. De este modo, Vaughan articula su historia como una road story que tiene un poco de comedia romántica, otro poco de drama bélico, y un mucho de space opera.

Saga 2

Y es que resulta imposible que la sinopsis de Saga no nos suene a un refrito de referencias dispares que van desde Star Wars a Firefly, pasando por clásicos literarios como Romeo y Julieta o videojuegos como Mass Effect. Intertextualidad transgénero a mansalva que puede hacer sospechar al lector desconfiado de la calidad del producto. Pero entonces miras los galardones cosechados (nada menos que tres Eisner a “mejor serie continuada”, “mejor serie nueva” y “mejor escritor” en 2013, y un premio Hugo a la mejor historia gráfica ese mismo año) y te dices que algo debe tener. Y vaya si lo tiene. Desde luego, Saga no inventa nada nuevo, pero todo lo que hace lo hace endiabladamente bien.

Vaughan no se ve forzado por la exigencia de ser original y rompedor que algunos escritores se autoimponen; ni tampoco por la necesidad de encuadrarse en una moda (condición diametralmente opuesta que, habitualmente, viene de los editores). Se nota desde la primera página que Image Comics ha dado vía libre al autor para hacer lo que le dé la real gana, y Vaughan lo hace de manera gloriosa. No se limita a géneros, no se limita a convencionalismos, hay humor, hay gore, hay niñeras fantasmas grotescamente amputadas, hay sexo interracial (pero sexo de verdad, e interracial de verdad), hay una protagonista femenina que no para de decir tacos y a la que le encanta follar con su marido, y un protagonista masculino mucho más sensible, recatado y sensato que su esposa, hay relaciones familiares complicadas, villanos con el corazón roto a los que quieres que las cosas les salgan bien (pero no del todo, claro). Hay muchos elementos en Saga que no solemos ver juntos en una misma historia, pero que de algún modo encajan a la perfección en el universo que han creado los autores. Lo cierto es que la lectura de los tres primeros volúmenes publicados por Planeta resulta tan placentera que sólo lamento que no se trate de una novela gráfica autoconclusiva, porque sabes que nadie es capaz de mantener tal torrente creativo, tal estado de iluminación, en una serie regular.

Saga 3

Abro el pertinente párrafo para hablar de la dibujante, Fiona Staples, a la que he tenido el placer de descubrir en este tebeo. He de decir que mi relación con su trabajo ha tenido sus altibajos a lo largo de los tres tomos: empecé embelesado por el mundo colorido desplegado por la artista canadiense, que crea un fascinante contraste con la explícita brutalidad y sexualidad de algunos pasajes de la historia. Luego comenzó a molestarme esa tendencia por no entintar los fondos que algunos autores norteamericanos han decidido adoptar (sospecho que más por su conveniencia a la hora de cumplir los plazos que por un resultado estético), y es que, como algunos han criticado, provoca una extraña disociación entre las figuras y el fondo. Pero a medida que van pasando los capítulos todo empieza a encajar, como una película rodada al transfoque, pues ciertamente no se puede decir que el mundo de Saga carezca de detalles o personalidad, mientras que sus personajes poseen una potencia expresiva fascinante. A lo que hay que sumar la excelente labor de la ilustradora a la hora de crear un imaginario interplanetario de lo más variopinto, tanto en lo referente a escenarios como a las razas y personajes que lo pueblan. El balance final es que Saga me resulta, junto con Sandman: Overture y Ojo de Halcón, uno de los cómic mejor dibujados de cuantos se están publicando actualmente.

 

Saga 4

En definitiva, y por si no había quedado claro, con todo esto intento deciros que Saga es probablemente el mejor cómic que he leído este año, y sin duda alguna, una de las colecciones de referencia del mercado norteamericano (algo a lo que Image nos está acostumbrando últimamente). Saga es una obra adulta, divertida, compleja pero, sobre todo, es honesta. Está claro que es un producto de entretenimiento (pocos cómics, novelas o películas no lo son), pero es uno que no está creado al servicio de la industria, sino al servicio de la satisfacción personal de su creador, que ha permitido volar su imaginación sin ninguna cortapisa. Se percibe a cada página que los autores están disfrutando con lo que hacen, y no existe mayor garantía de calidad que ésa. 9

47 Ronin, la epopeya samurái vista por el cómic USA

La leyenda de los 47 ronin vuelve a estar de moda merced a la (inefable) adaptación cinematográfica llevada a cabo por Hollywood. Pero este volumen de 150 páginas publicado por Planeta –recopilación de la miniserie de cinco números de Dark Horse Comics– poco tiene que ver con el blockbuster protagonizado por Keanu Reeves (gracias al cielo y a los “ocho millones de kamis”, he de añadir). De hecho, la aproximación a la historia es diametralmente opuesta: si la versión cinematográfica dirigida por Carl Rinsch era una suerte de abominación hipertrófica, la adaptación realizada por Mike Richardson y Stan “Usagi Yojimbo” Sakai es sutil, inteligente y decididamente respetuosa con un relato, mitad Historia mitad mito, que forma parte del imaginario cultural japonés. No en vano, el propio Richardson se encarga de citar el viejo dicho de que “conocer la historia de los 47 ronin es conocer Japón”.

El problema es que conocer la realidad en torno a dicho suceso no resulta tan sencillo. Los acontecimientos relativos a los 47 ronin, en efecto, sucedieron (las 47 tumbas de estos guerreros samuráis se pueden visitar en el templo Sengaku-ji, en Tokio), pero como ocurre con otros muchos eventos y personajes de la historia japonesa pre-moderna, los hechos saltaron inmediatamente a la narrativa popular: representaciones de kabuki, teatro de marionetas bunraku, poesía, grabados ukiyo-e, cuentacuentos… Todos contribuyeron a popularizar la hazaña de los 47 ronin casi desde el mismo día de los acontecimientos, pero también distorsionaron los hechos y a sus protagonistas, los exageraron, los deformaron y, en definitiva, los dramatizaron.

47Ronin5

En esencia, 47 Ronin narra la venganza llevada a cabo por los samuráis del señor feudal Asanao Takumi-Naganori después de que éste se suicidara por orden del shogún tras un conflicto con el funcionario Kira Yoshinaka. Según la historia, Kira, ofendido por las reiteradas negativas de Asano a pagar los sobornos a los que los funcionarios estaban habituados, tiende una trampa al señor de la provincia de Ako: conocedor del orgullo de los grandes daimios, aprovecha un encuentro privado en el palacio de los Tokugawa para humillar y provocar al señor Asano hasta que éste desenfunda su espada para hacerle callar, un gesto castigado con la muerte en la residencia del shogún. Esta es la premisa común a todas las adaptaciones de la leyenda de los 47 ronin, que posteriormente se centran en explicar cómo Oishi Kuranosuke Yoshio, jefe de los samuráis del señor Asano, entrega el castillo de su amo acatando la ley del shogún, sólo para consagrar el resto de su vida a la elaborada venganza que ha de restituir el honor de su señor.

Sobre esta historia base hay un sinfín de variaciones que ponen el énfasis en uno u otro aspecto del relato, hasta el punto de que resulta difícil conocer cómo sucedieron realmente los acontecimientos. Mike Richardson, guionista del cómic a la sazón que fundador de Dark Horse, aborda el proyecto, no obstante, con la devoción de un amante de la cultura japonesa en general y un devoto de esta leyenda en particular. Esto se traduce en que la versión de los 47 ronin que tenemos entre manos se cimienta en un amplio trabajo de documentación acometido por Richardson durante casi dos décadas, con el asesoramiento (intuimos que resignado) de un mito del manga: Kazuo Koike, autor de El lobo solitario y su cachorro, quizás el cómic de samuráis más importante de todos los tiempos, publicado en Estados Unidos precisamente por Dark Horse.

47ronin3

Con esta sólida base documental, el guion elaborado por Richardson muestra una versión estilizada de los acontecimientos, carente de histrionismo y grandes exageraciones, pero con una idealización de los personajes y de la figura del samurái digna de los manuales de Yamaga Soko. Nada que achacarle, pues no estamos ante un trabajo de reconstrucción histórica, sino ante un relato de ficción que busca entretener al tiempo que es consecuente con la (posible) realidad de los acontecimientos.

Sin embargo, donde el guionista no ha querido hacer concesiones es a la hora de recrear con total fidelidad los ambientes y detalles del Japón del periodo Edo: arquitectura de los castillos, escenarios interiores, el emblema de los clanes, el aspecto de los ciudadanos de la gran metrópolis feudal, sus usos a la hora de vestir, de desenvolverse… incluso sus poses a la hora de sentarse o de comer. Todo ello debía estar recreado de manera minuciosa y fidedigna. Creo no equivocarme si digo que fuera de Japón sólo existe un autor con un conocimiento tan profundo del periodo histórico y de la cultura samurái como pretendía Richardson, un autor que, para colmo, trabajaba en su propia editorial: Stan Sakai.

47 RONIN 1a

El creador de Usagi Yojimbo no sólo aporta su experiencia a la hora de trasladar los ambientes y personajes del Japón feudal a la viñeta, sino que embebe todo el relato de su peculiar estilo narrativo, con ilustraciones próximas al cartoon y una cadencia pausada que nos permite deleitarnos en los matices de la historia y de los personajes. Apenas hay sangre en las páginas dibujadas por Sakai, la violencia se encuentra estilizada, carente de brutalidad o realismo, pero la expresividad de sus samuráis, la dignidad de sus rostros o la profunda determinación de sus acciones están representadas con una potencia sólo al alcance de un maestro de la sencillez. En esta época en la que el cómic norteamericano gusta de abusar de viñetas mastodónticas y splashpages, resulta casi balsámico toparse con la narración comedida de Stan Sakai. Especial atención al uso del código de colores, con una paleta dominante para cada estación del año, o a cómo cada capítulo comienza desde la perspectiva de unas ramas de cerezo, cuyas flores nos indican, igualmente, el periodo del año y el desarrollo de los acontecimientos. Atención también a las tres últimas viñetas del volumen; no desvelaré nada, pero cuántos ilustradores no hubieran optado por la espectacularidad para representar la escena, por un gran pin-up de lucimiento personal. Sakai, sin embargo, la resuelve con absoluta sencillez, con viñetas pequeñas que te sobrecogen, con la aplastante potencia de la simplicidad.

No suele haber muchos buenos cómics de samuráis producidos en Occidente. 47 Ronin lo es, tanto por el respeto con el que aborda la leyenda japonesa como por la implicación personal de sus autores, que si bien pueden haber aprovechado el tirón comercial que aporta toda superproducción hollywoodiense, nos ofrecen un cómic que, a todas luces, no es un trabajo oportunista. 8

De padre a hijo

“De padre a hijo”, tráiler del capítulo final de la saga Batman Arkham, que por primera vez llegará a PS4 y XBox One. Para un servidor se trata de la mejor franquicia de cuantas debutaron en la pasada generación de consolas, así que deseando ver qué son capaces de hacer los genios de Rocksteady en las nuevas máquinas.

El tráiler de Guardianes de la Galaxia arrasa en YouTube

El tráiler oficial de Guardianes de la Galaxia, la superproducción de Marvel para el próximo verano, ha superado los ¡12,5 millones de visitas en menos de una semana! Parece que la fórmula de no tomarse demasiado en serio y mezclar superhéroes con humor sigue dando resultado. Y eso que estamos hablando de uno de los grupos menos conocidos de la editorial neoyorquina.

Battling Boy, semidiós en camiseta

¿Qué nos sale si metemos en una batidora un panteón de dioses de reminiscencias nórdicas/metaleras, una nación azotada por oleadas de monstruos salidos de la nada cuales kaijus, un héroe pulp a medio camino entre Rocketeer y Batman, y al hijo de un dios enviado a otro mundo para combatir el mal, todo ello sazonado con un ritmo narrativo más propio del manga que del cómic USA? Pues nos sale Battling Boy, la nueva y muy personal obra del polifacético Paul Pope, que lo mismo te escribe 100% que te diseña una línea de ropa.

Por si aún no os imagináis de qué va Battling Boy, os diré que se desarrolla en una ciudad-nación llamada Arcópolis, asediada por sucesivas oleadas de monstruos que obligan a vivir a su población en un estado de terror y casi permanente toque de queda. La única arma eficaz para combatir este ejército carente de objetivo o cabeza visible es el guerrero local Haggard West, una suerte de trasunto de varios héroes de la literatura pulp que ha conseguido, merced a sus habilidades y peculiar arsenal, establecer una línea de defensa para la ciudad. Lamentablemente, West cae fulminado en la primera escena de esta historia, con lo que los habitantes de Arcópolis parecen abocados a su extinción. Hasta que hace acto de presencia un nuevo tipo de héroe, uno muy distinto al que hasta ahora dirigían sus plegarias: un muchacho de 13 años de aire desenvuelto y look muy a lo factoría Disney.

Dad

Lo cierto es que ya habíamos saboreado los distintos ingredientes de Battling Boy, pero nunca los habíamos probado todos juntos. El héroe local caído y su joven sidekick que intenta tomar su lugar, el país bajo asedio, un superhéroe descendido de los cielos, unos malvados que ocultan intenciones más complejas que el simple caos aparente… Parecen retazos de distintas historias, pero están remendados con un hilo que habitualmente hace que todo case: el humor, el no tomarse nada en serio. Y es que Battling Boy también tiene algo de serie de Cartoon Network.

Hacía tiempo que no leía un cómic que apostara tan a fondo por el factor lúdico. No hay dobles ni triples intenciones, ni más capas de lecturas que las evidentes (y el que las encuentre que lo deje ya, porque está sobreinterpretando). A grandes rasgos, Battling Boy es un helado al que su autor le ha echado todo lo que le gusta: chocolate, sirope de fresa, especias y virutas de colores. Quizás la mezcla no sea de tu gusto, quizás no sea el alimento más equilibrado, pero vive Dios que tiene personalidad y pega duro. Y al mismo tiempo, si eres capaz de paladear todo lo que hay bajo la costra de caramelo, encuentras una fórmula depurada y de textura agradable, como la de un buen artesano italiano.

Todo ello convierte a Battling Boy en un rara avis dentro del mercado del cómic norteamericano. Incluso cuando las editoriales dejan a sus autores libertad creativa, estos tienden a ceñirse a una serie de patrones habituales en la industria, bien sea porque la supuesta libertad no es tanta, bien porque hay que ofrecerle al público algo similar a lo que está acostumbrado. Es fácil, hojeando un cómic, ver a qué tipo de lector está orientado. No pasa eso con esta obra; tras leer este primer volumen que abarca la mitad del primer arco argumental, aún no sé si está dirigido a treintañeros que crecieron con los cómics de superhéroes, a chavales que quieren la acción directa y colorida de Hora de Aventuras, al indie que disfruta de la fórmula Scott Pilgrim o al cincuentón que aún recuerda con nostalgia el cómic pulp de Doc Savage… Bueno, quizás a este no, pero os aseguro que Battling Boy es disfrutable por lectores que pueden ir desde los 15 a los 30 y pico años, y lo mejor es que resulta así por su propia idiosincrasia, no por un cálculo de mercadotecnia. Incluso si sois de los que no os conformáis con el mero entretenimiento y buscáis trasfondos sólidos y personajes complejos, puede que el trabajo de Pope os sorprenda, porque nada resulta tan evidente ni tan cliché como pudiera parecer en un principio.

Respecto al estilo visual de la obra, reconozco que el trazo deshilachado de Pope, que tanto recarga algunas viñetas, no fue lo que más me sedujo cuando hojeé el volumen en la librería. Pero poco a poco, según pasaba las páginas, me iba encontrando más cómodo en ese mundo de colores planos y diseños de personajes que oscilan entre lo paródico, lo pop y lo épico. Y más allá de tus preferencias personales en cuanto a ilustradores, hay que reconocer que Paul Pope tiene un don para componer páginas y dotarlas de un ritmo endiablado, tanto que la narración secuencial te absorbe pese al pequeño formato del volumen publicado por Debolsillo. A este respecto sólo criticaré la labor de rotulación: por algún ignoto motivo, la editorial española ha decidido emplear una fuente diferente a la original, no sólo más fea, sino también más difícil de leer. Y si exigimos fidelidad en los formatos y las traducciones, no sé por qué no debería exigirse también en la rotulación. Sobre todo cuando se cambia para peor.

Y ojo, aunque no lo ponga por ninguna parte, el volumen que nos ocupa no es una novela gráfica, sino la mitad del primer arco argumental. Tirón de orejas a los editores que siguen sin dar toda la información al lector, no vaya a ser que se retracte de la compra al descubrir que no tendrá la historia completa. Pero más allá de maniobras editoriales censurables, bien por Debolsillo y su apuesta por ir trayendo cómics independientes que, de otro modo, puede que no encajaran en el catálogo de las editoras especializadas. 7