‘Alias’, el cómic que nos presentó a Jessica Jones

Alias Jessica Jones CoverHoy es el estreno mundial de Marvel’s Jessica Jones, la nueva serie producida por Netflix para Marvel Television que, como viene siendo costumbre en el canal online, viene precedida de unas críticas entusiastas. Así que en los próximos meses nos familiarizaremos con el personaje, pero, ¿qué hay del cómic en el que se basa? Quizás no sea tan conocido para el gran público como otras franquicias de “La Casa de las Ideas”, pero Alias es, sin duda, uno de los mejores cómics Marvel de la pasada década. Escrito por Brian Michael Bendis e ilustrados por Michael Gaydos, esta serie limitada fue probablemente el mejor exponente de lo que el editor Joe Quesada quería lograr a principios de siglo con el nuevo sello MAX: historias ambientadas en el Universo Marvel tradicional, pero contadas con un estilo y un lenguaje adultos que habrían hecho saltar por los aires el otrora ineludible “Comics Code”.

De este modo, y con más de tres décadas de retraso, Marvel daba la réplica al prestigioso sello Vertigo de DC Comics, lanzando a la calle una serie de colecciones y series limitadas que, con el “explicit content” estampado en la portada, nos daba una perspectiva muy diferente de un universo que creíamos conocer a fondo. Muchos de los personajes que pulularon (y pululan) por las colecciones MAX eran habituales de las cabeceras Marvel tradicionales, es el caso de irredentos como Punisher, que aquí sin embargo eran retratados de una manera menos heroica y más humanizada, dejando claro que el género puede dar mucho más de sí si se le libera de las restricciones que impone una audiencia juvenil.

Otros personajes, por el contrario, fueron específicamente creados para la nueva línea editorial, y ese es el caso de la dama que nos ocupa. Jessica Jones (interpretada en la ficción televisiva por Krysten Ritter) fue, de hecho, la encargada de inaugurar el sello MAX. Imaginada por un Brian Michael Bendis en su mejor momento creativo e ilustrada por un estiloso y poco popular Michael Gaydos, la Señorita Jones encarnaba un nuevo tipo de héroe hasta ahora desconocido por los lectores de Marvel. Superheroína fracasada, malhablada (y aquí no hay “*&#$@” que valgan), con tendencia a emborracharse hasta caer redonda, propensa al sexo como pasatiempo y dolorosamente honesta consigo misma, Jones es la protagonista que el cómic americano mainstream necesitaba urgentemente, exenta de clichés y sin sexualizar (pese a su saludable promiscuidad), capaz de romper con una serie de tabúes que hasta ahora sólo se habían transgredido en editoriales periféricas como Dark Horse, pero que siempre se habían respetado en Marvel, uno de los dos pilares de una industria hasta hace poco centrada en un público eminentemente juvenil.

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Sin duda, Quesada tenía en mente qué autores podían dar lo mejor de sí en este nuevo escenario, y decidió apostarlo todo a un Michael Bendis que, por aquel entonces, se había consagrado en la excelente Ultimate Spiderman (cómic para masas, pero absolutamente de autor, ya que desde sus comienzos hasta hoy ha tenido un solo guionista).  Con total libertad creativa, algo que se tiene pocas veces cuando trabajas para una de las dos grandes, Bendis logra construir un personaje memorable que llegó a cautivar a todo tipo de públicos, incluso a los menos amantes del género. Un personaje que, si tuviéramos que definir con una sola palabra, esa sería “verosímil”.

Y es que no hay una sola viñeta en la que no te creas por completo a Jessica Jones, exmiembro de segunda fila de los Vengadores que se siente desplazada en semejante mundo de locos. Así, expulsada del olimpo de los superhéroes, abre en Manhattan una oficina de investigación privada, Alias, en la que se ve obligada a aceptar todo tipo de casos por una mera cuestión de supervivencia económica. Bendis hace un alarde de creatividad enfrentando a nuestra protagonista a investigaciones de lo más dispares, algunas relacionadas con el mundo de los justicieros enmascarados, otras más triviales y mundanas, pero siempre con la peculiaridad de que ponen a prueba  la integridad o la astucia de esta peculiar detective privada.

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Con un formato de historias autoconclusivas que ocupan varios capítulos, el escritor de Cleveland consigue atrapar a la audiencia con unas tramas dramáticas en algunos casos, extravagantes en otros, pero siempre con la capacidad de llamar nuestra atención desde un principio y resultar satisfactorias en su desenlace. El principal gancho de Alias, no obstante, es su peculiar protagonista, que vamos conociendo mejor según se van sucediendo los casos y que, poco a poco, se nos desvela como una mujer compleja y no pocas veces contradictoria, desastrosa en muchos aspectos de su vida, decididamente independiente, un tanto ansiosa por lograr cierta estabilidad vital, pero sobre todo resuelta a hacer el bien en la medida de lo posible. Otro tipo de héroe. 8

Alias
Brian Michael Bendis & Michael Gaydos
Marvel (línea MAX). Publicado en España por Panini: 2 vol. en rústica, 350 páginas, color, 16,5€ c/uno

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El mensaje político tras ‘V de Vendetta’

El 5 de noviembre es una fecha marcada con tinta roja en la historia del noveno arte gracias a V de Vendetta, una de las obras magnas de Alan Moore, en la que el británico hace su peculiar canto al anarquismo a través de uno de los personajes más carismáticos de la historia del medio: V. Ya sabéis: “recuerda, recuerda el 5 de noviembre”.

Para los que no sepáis qué sucedió el 5 de noviembre de 1605, habría que decir que ese día el terrorista Guy Fawkes, brazo ejecutor de la que se dio en llamar “conspiración de la pólvora”, intentó volar por los aires el Parlamento Británico con todos los representantes del pueblo dentro. El atentado fracasó, y lo que durante siglos se ha celebrado en Gran Bretaña como un triunfo contra aquellos que intentaron desestabilizar el reino de Inglaterra y la Iglesia  Anglicana, fue tomado y reinterpretado por Alan Moore y David Lloyd como símbolo de la lucha de un solo hombre contra un estado corrupto y opresor. Así, V se cubre el rostro con la máscara de Guy Fawkes, “el único hombre que ha entrado en el Parlamento con honestas intenciones”, y comienza su lucha justo donde fracasó la del original: volando por los aires la Cámara de los Lores.

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Con tan explosiva y simbólica overture comienza V de Vendetta, que nos narra la lucha de un solitario terrorista contra el régimen totalitario, ultrarreligioso y homófobo que gobierna en Gran Bretaña. Aunque el cómic se ambienta en un futuro distópico (en la tradición de muchas de las grandes obras de la ciencia ficción anglosajona), a ningún lector de la época se le escapaba que el joven Moore estaba retratando su personal visión de la realidad política del Reino Unido en la década de los 80, gobernado por la muy conservadora Iron Lady: Margaret Thatcher. El cómic, que comenzó a publicarse en la revista inglesa Warrior en 1980 y que fue reeditado y completado por DC en 1982, apelaba al espíritu crítico de los lectores e instaba a un papel activo del pueblo, que de permanecer inane, parecían decirnos sus autores, se encaminaba al futuro descrito en la ficción, en manos de una clase política corrupta y carente de moral.

A través de 300 páginas, Moore y Lloyd hacen una crítica feroz no sólo al totalitarismo, sino también a la sociedad de consumo y los medios de comunicación como aparatos usados por la clase dominante para adormecer la conciencia colectiva. Como alternativa a este gobierno de unos pocos sobre la mayoría, Alan Moore plantea por boca de V una única alternativa: la anarquía. No la anarquía como ausencia de orden, sino como “el orden voluntario aceptado por hombres libres” y no impuesto por un sistema de gobierno coercitivo.

recuerda el 5 de noviembre

Estas tesis sociopolíticas están ferozmente expuestas a través del personaje de V, un agente del caos y la destrucción, desestabilizador del régimen vigente a través de sus atentados y asesinatos. Pero son validadas a través de la joven Evey Hammond, una muchacha idealista empujada a la prostitución por la crisis económica que atraviesa el país, a la que V salva de la policía y suma a su causa. Así, si V es la fuerza destructora, un terrorista metódico e implacable, Evey es la fuerza creadora que deberá guiar al pueblo hacia la libertad una vez el sistema se rompa en mil pedazos, y con este fin la prepara V, su mentor a lo largo del cómic.

v de vendettaEn los aspectos estrictamente formales de esta serie limitada de 10 números (no la llaméis novela gráfica, porque no fue ideada como tal), cabría destacar la profundidad de los lápices de David Lloyd, que crea un escenario oscuro y opresivo para la historia, con unas ilustraciones donde las sombras son más importantes que lo que se nos muestra, dotando, además, al personaje de V de una poderosa presencia que se ha convertido ya en todo un icono cultural. También se podría ensalzar la detallada narrativa de Moore, que vuelve a ofrecernos un mundo complejo lleno de recovecos y auto referencias que sólo se descubren cuando has leído el cómic varias veces; o subrayar que, pese a la densidad argumental, V de Vendetta se lee y se comprende sin resultar tediosa.

Es cierto que Alan Moore era aquí un autor joven que aún no dominaba la narración como en obras posteriores, también es cierto que hay cierto exceso en el número de personajes y que a todos se los intenta dotar de un trasfondo dramático de peso, lo que quizás termina por hacer la obra más enrevesada de lo necesario. Pero son males menores ante la potencia de un autor en pleno éxtasis creativo y firmemente convencido del mensaje que lanza al mundo. Un mensaje que, por cierto, alerta de muchos de los males que nuestro mundo adolece hoy día: desde la pérdida de libertades en aras de una mayor seguridad colectiva, hasta la necesidad de que el pueblo levante la voz contra un sistema corrupto y de codicia insaciable; un mensaje que sigue teniendo réplica en productos tan recientes como la televisiva Mr. Robot.

Así que, si aún no habéis leído V de Vendetta, hoy es un buen día para hacerlo, porque varias décadas después su mensaje continúa igual de vigente. No en vano, V ha sido rescatado 30 años después por el imaginario colectivo como estandarte de la lucha contra un sistema colapsado. Eso nos da una idea de cuán poderoso es el símbolo creado por Alan Moore y David Lloyd.

Anonymous

V de Vendetta
Alan Moore & David Lloyd
Vertigo (DC Comics). Editado en España por Planeta De Agostini Comics (400 páginas, cartoné, 35€) y ECC Ediciones (288 páginas, rústica, 16,95€)

‘El Marciano’: un náufrago en el “mar rojo”

El Marciano es, probablemente, la obra de ciencia ficción dura (hard SF, que lo llaman los anglosajones) más relevante de los últimos años; o por lo menos, la que ha gozado de más popularidad. Que no os engañe el apelativo, pues lo de hard viene por la relevancia que la obra da a los aspectos científicos del relato ya que, en realidad, apenas pisa el terreno de la ciencia ficción (excepto por el hecho de ambientarse en un futuro cercano en el que las misiones tripuladas a Marte ya son una realidad). Si esto va de etiquetas, una más clarificadora sería la de “thriller de supervivencia científica”. Sí, me lo acabo de inventar.

Pero vayamos por parte: ¿de qué va El Marciano? La primera novela de Andy Weir nos cuenta las desventuras del primer “náufrago” en Marte, Mark Watney, ingeniero botánico de la misión Ares 3 que, tras ser dado por muerto en una tormenta de arena, es abandonado por su tripulación. Con esta premisa Weir articula un relato que gira en torno a dos  tramas: la odisea de Watney por sobrevivir en el planeta rojo y, paralelamente, los esfuerzos de la NASA para organizar una misión de rescate antes de que su astronauta muera por falta de suministros.

La novela fue originalmente publicada por capítulos en el blog científico del autor para, posteriormente, autoeditarse en Amazon al precio más bajo que permite la plataforma de ebooks en Estados Unidos: 0,99 dólares. No pasó mucho tiempo antes de que Penguin-Random House se decidiera a publicar en papel esa historia que estaba arrasando en formato digital, y poco más hasta que Hollywood decidiera rodarla, estrenándose hoy viernes en España la adaptación dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Matt Damon.

Marte: Misión Rescate

Pero éxito aparte, ¿es El Marciano un buen libro? Rotundamente, sí. ¿Tiene fallos? Rotundamente, también. Y me temo que muchos están relacionados con esa vertiente ultratecnófila de la historia. Pero los aciertos pesan mucho más que los desaciertos. Para empezar, Weir se apoya en una premisa harto conocida (la del superviviente solitario), pero sabe darle la vuelta de tuerca necesaria para que resulte novedosa y atractiva. Continúa con un desarrollo de la historia verosímil, sin trucos de prestidigitación, con la sabia decisión de que la suerte siempre juegue en contra de nuestro protagonista, pues no hay ningún deus ex machina en El Marciano: Marte es tan hostil e hijo de puta como cabría esperar, y Mark Watney, como buen McGiver interplanetario, sólo cuenta con su ingenio y el instrumental que la misión Ares deja atrás para sobrevivir.

Más puntos a favor de El Marciano: todo lo que se desarrolla en la Tierra es tan interesante como lo que sucede en Marte. El autor realmente logra implicarnos  en la carrera contrarreloj coordinada desde la NASA para salvar la vida del protagonista; y lo hace merced a la creación de unos personajes carismáticos, unos diálogos vibrantes e ingeniosos, perfectamente inteligibles pese a la verborrea técnica, con picos de excelencia narrativa como el lograr que el lanzamiento de una sonda espacial te haga contener el aliento durante páginas.

La novela ha sido publicada en España por el sello Nova de Ediciones B.
La novela ha sido publicada en España por el sello Nova de Ediciones B.

Y remato con el que es, probablemente, el mayor acierto de la novela: su protagonista. Mark Watney es un tipo inteligente y con un enorme sentido del humor (de verdad que os vais a reír más de una vez), un listillo entrañable con el que empatizas y al que quieres que las cosas le salgan bien; no porque sea un héroe o encarne los mayores valores humanos, sino porque es un tío normal que las está pasando canutas y, joder, se merece que algo le salga bien. Un retrato del personaje que, me temo, se perderá en el cine, pues ya en el tráiler tiene más pinta de héroe de acción que de científico.

¿Dónde pincha, entonces, la novela? Desde mi punto de vista, la obsesión del autor por detallarnos pormenorizadamente todas las chapuzas e improvisaciones técnicas que el protagonista debe acometer, con exhaustivas explicaciones sobre física, botánica, electrónica, astrofísica… terminan por saturar al lector, y más de uno se encontrará tirando de lectura en diagonal en esos pasajes. Por supuesto que debía haber algo de eso en la historia, es evidente el nivel de documentación de Andy Weir y es normal que el texto lo transpire, pero no hasta el punto de apabullar al lector con explicaciones de índole técnica que en muchos casos son, me temo, innecesarias. Puede que haya quien lo disfrute, pero no me extrañaría que muchos otros acaben abandonando el libro ante este exceso de tecnicismos.

Por otra parte, hay ciertas trampas narrativas empleadas por el autor que me han hecho torcer el gesto. La más llamativa, probablemente, es que desde un principio la acción en Marte se nos cuenta a través de las entradas que Mark Watney va haciendo en la bitácora de la misión; es decir, una narración epistolar. Mientras que para los acontecimientos que transcurren en la Tierra se emplea un narrador en tercera persona. Lo que podría ser un acierto, ya que ayuda a diferenciar los dos escenarios de la acción empleando una voz narrativa para cada uno, acaba por venirse abajo cuando el autor empieza a utilizar también la narración en tercera persona para aquellas escenas de Marte que no sabe relatar mediante la narración epistolar. Una incongruencia bastante grosera que podría haberse evitado modificando algunos puntos del guion o, simplemente, buscando una forma de plasmarlos sin alterar la voz narrativa. Sinceramente, me parece un error grueso que no está al nivel del resto de la novela.

Al margen de esto, El Marciano es una buena novela, bien estructurada y desarrollada, divertida en muchos momentos y emocionante en otros, cuyos puntos flacos no van a impedir que os la recomiende encarecidamente. 8

‘Ama’, las “mujeres del mar” de Shima

Cuando uno se anda documentando se viene a topar con fragmentos de la Historia que son auténticas perlas (me vais a perdonar el juego de palabras), tanto que no puede dejar de contarlo al que quiera escucharlo. Ha sido el caso de las ama, literalmente, “mujeres del mar”, las recolectoras de perlas de la costa de Shima en Japón. Había escuchado hablar de ellas antes y las había visto retratadas en algunos mangas históricos como curtidas buceadoras que se sumergían desnudas en el mar, con solo un cuchillo entre los dientes para realizar su labor. Había dado por sentado que se trataba de una visión distorsionada de una realidad histórica, dado como es el seinen manga a sexualizar y exagerar determinados acontecimientos. Sin embargo, esta imagen no se desviaba tanto de la realidad.

Fotografía de Eishin Osaki.
Fotografía de Eishin Osaki.

Las ama existen desde hace más de mil años (la primera constancia documental de ellas procede del poemario Man’yôshû, datado en el 759 d.C.), y durante todo este tiempo su oficio ha consistido en bucear en apnea para recolectar los moluscos, esencialmente ostras, que crecen en los fondos marinos de la escarpada costa de Shima. Más allá de su poderosa capacidad de evocación (no es extraño que se las mencione en un poemario), lo cierto es que se trataba de una labor dura y peligrosa, máxime si tenemos en cuenta las gélidas temperaturas de este litoral y que, durante siglos, la han acometido sin más equipo que el pincho utilizado para arrancar las ostras, un tanga fundoshi para facilitar sus movimientos, y la cuerda empleada para guiarlas de regreso a la superficie.

‡“€„Fotografía de Fosco Mariani.
‡“€„Las herramientas de una ‘ama’ (Fosco Mariani).

Una ama comenzaba a aprender el oficio a los 13 años, iniciándose con inmersiones de 5 metros como máximo. Hasta los 30 años no se convertían en funado, considerándoselas entonces buceadoras plenamente experimentadas capaces de hacer inmersiones de hasta 20 metros de profundidad. Se consideraba que una ama alcanzaba las plenas facultades a los 50 años, y la mayoría practicaba el oficio hasta los 70, aproximadamente. Empleaban técnicas de respiración para evitar dañarse los pulmones, llegando a permanecer incluso dos minutos bajo el agua. Tras inmersiones prolongadas exhalaban el aire lentamente, separando levemente los labios y emitiendo un largo silbido conocido como isobue.

Una ama se sumerge sujetando la cuerda entre sus piernas (Fosco Mariani).
Una ‘ama’ se sumerge sujetando la cuerda entre sus piernas (Fosco Mariani).

No hay una explicación evidente de por qué se trataba en una labor exclusivamente femenina. Desde un punto de vista sociológico, se conjetura que fue una actividad paralela que surgió de manera natural en las comunidades de pescadores de la costa de Shima. Los hombres se embarcaban para pescar en alta mar, y las mujeres, que quedaban atrás para dedicarse a cuidar de los cultivos y los niños, encontraron en la recolección de algas y moluscos un aporte más a la economía familiar. Otras teorías son de orden fisiológico, apuntando a que el cuerpo de la mujer, al tener mayor cantidad de grasa sobre los músculos, podía soportar mejor las largas jornadas de inmersión.

Dos 'ama' modernas mariscando entre las olas (Yoshiyuki Awase).
Dos ‘ama’ modernas mariscando entre las olas (Yoshiyuki Awase).

En cualquier caso, el oficio de las ama ha cambiado a lo largo de los siglos, aunque no de manera sustancial. Tradicionalmente estas mujeres eran recolectoras y mariscadoras, y el hallazgo de una perla era un golpe de fortuna que podía garantizar el bienestar familiar durante varios años. Esto cambió cuando el empresario local Kokichi Mikimoto consiguió cultivar las primeras perlas de manera artificial. A partir de entonces, muchas ama comenzaron a trabajar en el cultivo de perlas, siendo las encargadas de extraer las ostras a la superficie, donde se les insertaba el núcleo extraño que daría origen a la perla, y devolverlas al lecho marino para su posterior recolección. La actividad pronto comenzó a atraer al turismo extranjero, y Mikimoto solicitó a sus empleadas que comenzaran a cubrirse con paños blancos, debido a la contrariedad que producía entre los turistas su desnudez.

El oficio de las ama ha sobrevivido hasta nuestros días; desde mediados del pasado siglo algunas han comenzado a utilizar equipos moderno de buceo, como gafas, aletas y trajes de neopreno. Aun así, continúa siendo una actividad dura y exigente, lo que ha impedido que vayan surgiendo nuevas generaciones que mantengan la tradición. Probablemente, tarde o temprano las ama acaben desapareciendo, y el mejor testimonio de su oficio será el trabajo de fotógrafos como Yoshiyuki Iwase, Eishin Osaki o Fosco Mariani.

Fotografía de Fosco Mariani.
Fotografía de Fosco Mariani.

‘El Guerrero a la Sombra del Cerezo’, entre las promociones veraniegas de Amazon

Promoción verano Amazon Kindle Flash

Pues sí, Amazon ha elegido El Guerrero a la Sombra del Cerezo para formar parte de su campaña de promociones veraniegas. Una estupenda oportunidad para los autores que no llevamos el respaldo de una editorial detrás, ya que Amazon le da más visibilidad al ebook dentro de sus tiendas, pero también para los lectores que aún no lo han leído (o para aquellos que lo han leído y lo quieren regalar, que también los hay), porque desde ayer y hasta el próximo 8 de julio la novela tendrá un 65% de descuento en Amazon.es, Amazon.com y Amazon.com.mx, quedando al irrisorio precio de 1,09€. Si tenéis en cuenta que nunca hago promociones por mi cuenta, ¡puede que no volváis a tener una oportunidad como ésta! 😀

promoción verano Amazon Kindle

Un par de autores me han preguntado qué he hecho para entrar en el programa y, si os digo la verdad, no sé cuál es el criterio de selección. Unos dos meses atrás Amazon KDP me comunicó que la novela estaba preseleccionada para la campaña de promociones, me preguntaban si quería formar parte y me advertían de que, aunque así fuera, eso no implicaba que mi libro fuera finalmente elegido. Hace unos días me notificaron que estaba dentro del programa, el precio final y los días en que estaría de promoción. Punto. No sé si tendrá que ver el hecho de que no he variado el precio de la novela después de su lanzamiento, las reseñas reunidas o que respondo a todos los cuestionarios que KDP me envía. Quizás todo un poco.

Y como no me parecía lógico que la novela costara 1,09€ en Amazon y 2,99 en Lektu, ‘El Guerrero’ también estará de oferta durante las próximas semanas en esta tienda digital libre de DRM. Así que ya sabéis: ¡corred, insensatos!

Mad Max, una huida hacia los orígenes

Mad Max: Furia en la Carretera, lo que se suponía que iba a ser un blockbuster del que íbamos a olvidarnos a los quince minutos de dejar la sala, ha resultado ser una película para el recuerdo, un portento lúdico y estético, un espectáculo que pisa el acelerador, te pega la espalda a la butaca, y sólo te deja respirar cuando saltan los títulos de crédito. Es entonces cuando uno se pregunta: ¿por qué nadie ha hecho esto antes? Probablemente porque nadie había sido capaz siquiera de imaginarlo.

La historia que alimenta el motor de Mad Max no es especialmente compleja: es la historia de una huida, de gente que hace causa común ante la desesperación, de una persecución de dos horas que, rodada sin maestría, podría aburrir al espectador. Es un argumento vehicular, completamente al servicio del espectáculo, y que jamás ha existido como guion en sí, ya que el equipo de rodaje sólo tuvo acceso a un storyboard. Pero que no haya complejidad argumental no significa que no haya riqueza de matices y profundidad emotiva; hay personajes con trasfondo, muy alejados del cliché, con motivaciones completamente verosímiles; también hay un universo que nadie se molesta en explicarte, en el que te ves zambullido de forma violenta, pero que se siente extenso y sin fisuras, como el desierto de sal que se pierde en el horizonte.

Pero no nos engañemos, aquí lo de menos es el argumento. Lo que importa de verdad es el ritmo y el espectáculo, y en este sentido, George Miller, un señor de 70 años, da una lección a todos los directores videocliperos que plagan el género. La cartelera vomita películas de acción cada fin de semana, casi sin querer podemos ver una docena de ellas al año, pero cuando asistes al espectáculo que es Mad Max: Furia en la Carretera, descubres que llevamos quince años viendo las mismas películas de acción, los mismos planos cortos confusos, la misma estética oscura, el mismo montaje epiléptico en el que no se aprecia prácticamente nada, y que sencillamente nos hemos habituado a ello.

George Miller, sin embargo, monta la cámara y la mantiene estable, acompaña la acción con un travelling rodado desde un coche, utiliza planos medios y largos que narran, no confunden, y entrega el metraje a una editora, Margaret Sixel (su esposa y editora habitual), acostumbrada a ensamblar comedias y dramas y que, sin embargo, realiza aquí un montaje de acción soberbio, vertiginoso e inteligente, que no hace sino subrayar la belleza estética de los planos concebidos por el director. Digo ya, y no estamos ni a mediados de año, que sería incomprensible que no recibiera el Oscar al mejor montaje.

La tormenta de arena en Mad Max: Furia en la Carretera

Respecto al debate de moda en algunos blogs y redes sociales sobre si esta Mad Max es “la primera película de acción verdaderamente feminista”, sólo diré que me parece del todo absurdo, y que sólo puede estar alimentado por los prejuicios que algunos arrojaron sobre la cinta antes de verla (y que debieron comerse con patatas a posteriori, claro). La película es del todo coherente en su propuesta, y el caduco rol de la mujer necesitada no hubiera tenido sentido en un mundo como el que nos plantea. El personaje de Imperator Furiosa (Charlize Theron) no es feminista, es un personaje poderoso y cautivador, sí, pero también es por completo realista. No exagera cualidades ni adopta decisiones que no tomarían otras mujeres en una situación así. Y tampoco creo que sea el primer rol femenino de estas características que se muestra en el cine de acción (la Teniente Ripley o Sarah Connors son dos que me vienen rápidamente a la cabeza sin salir del género de la ciencia ficción).

Mad Max (Tom Hardy) e Imperator Furiosa (Charlize Theron).
Mad Max (Tom Hardy) e Imperator Furiosa (Charlize Theron).

Por concluir, sólo decir que, con este magnífico ejercicio de estilo, lo que George Miller ha logrado es revolucionar un género que llevaba casi dos décadas lastrado por los tópicos argumentales y de realización. Veremos mucho de esta Mad Max en las películas que están por venir, su influencia va a ser muy larga. Y lo mejor es que lo ha logrado sin pretensión alguna, pues no hay en esta Mad Max más intención que la de homenajear a la franquicia original y hacer disfrutar al espectador. Al fin y al cabo, y reduciéndolo a su esencia, lo que ha logrado Miller es regalarnos una serie de imágenes (esa tormenta de arena, esa huida a través de los pantanos) que se quedarán grabadas en nuestra retina para siempre. Y eso, cuando se ha visto tanto, tiene muchísimo mérito. 9

Silent Hills PT: el juego de culto al que ya no podrás jugar

La historia de Silent Hills P.T. es una de las más rocambolescas que se recuerdan en el mundillo del videojuego, de esas que quedarán reflejadas en cualquier anal que pretenda recoger la historia de esta aún joven industria. Puede que hayáis leído este nombre en el titular de algún medio generalista y que lo pasarais por alto, pues no os decía nada, sin embargo, lo sucedido ha indignado al sector gamer y ha convertido Silent Hills P.T. en el que es, probablemente, el primer contenido digital de culto y completamente descatalogado que existe.

¿Pero que es Silent Hills P.T.? O como realmente se llama: P.T. (a secas). Se trata de una demo gratuita para PlayStation 4 lanzada en el bazar online de Sony en agosto de 2014. Nadie había escuchado hablar de un juego en desarrollo llamado P.T., y la ficha de la demo apenas esclarecía nada de lo que podíamos encontrar en su interior. Sin embargo, los primeros jugadores que la descargaron se encontraron con una experiencia que difícilmente olvidarán.

P.T., iniciales de Playable Teaser, era un juego de unos 40 minutos de duración que, desde una perspectiva en primera persona, proponía al jugador un enrevesado (y opresivo) puzle al que debíamos enfrentarnos sin ningún tipo de instrucciones o asideros, simplemente nuestra capacidad de observación y el método de aprendizaje más básico: el de ensayo y error. La demo arrancaba con el jugador despertando en una lúgubre habitación con paredes de hormigón, con una puerta al fondo que daba paso al corredor de una casa en forma de ele. Este pasillo, en apariencia tan normal como el de cualquier vivienda, con cuadros, un aparador, un teléfono y varias puertas… era en realidad un bucle infinito del que sólo podíamos escapar cumpliendo una serie de premisas, descubriendo una serie de elementos que, poco a poco, nos iban contando lo que había sucedido en el interior de aquella casa.

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Flanqueado por puertas laterales, en un principio cerradas, la única abierta era la del fondo del pasillo, que al cruzarla nos hacía salir por la puerta inicial. Sin embargo, si descubríamos y cumplíamos los requisitos propuestos por el juego (mirar un cuadro, marcar determinado número en el teléfono, buscar algo en el cuarto de baño), cada vez que cruzábamos la puerta-bucle algo había cambiado en el interior del pasillo, algo que nos debía dar la pista para nuestra próxima acción.

Con una ambientación magistral, una iluminación opresiva, una radio con estática que nos va desgranando las noticias, entre ellas la de un horrible asesinato familiar y, en definitiva, una capacidad de sugestión como hacía tiempo que no se recordaba en un videojuego, P.T. se convirtió en un fenómeno viral en menos de 24 horas. A pesar de su endiablada dificultad, la comunidad puso todo su empeño en llegar al final; y como Internet puede ser un arma de destrucción masiva, pero también la mejor herramienta colaborativa (siempre que exista un reto capaz de poner de acuerdo a millones de usuarios), no transcurrieron ni 48 horas antes de que los secretos de P.T. quedaran desentrañados.

Cuál fue la sorpresa de los primeros en terminarlo al descubrir la sagrada trinidad que se escondía tras aquel Playable Teaser: P.T. era en realidad la demo de una nueva entrega de Silent Hill, la serie de videojuegos de terror de la desarrolladora japonesa Konami; una saga de auténtico culto pese a que sus últimas entregas habían caído en la mediocridad. Pero P.T. no sólo era una promesa de volver a los orígenes de la saga con el potencial técnico de la nueva videoconsola de Sony; según desvelaban los créditos finales de la demo, también era la colaboración de dos genios con universos narrativos muy particulares: el japonés Hideo Kojima, creador de la saga Metal Gear y, probablemente, el último gurú de los videojuegos que mantiene su prestigio intacto; y el director mexicano Guillermo del Toro.

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El regreso a los orígenes de Silent Hill, la implicación en el juego de dos creadores de enorme renombre en sus respectivos campos, más la tremenda calidad de la demo, hicieron que Silent Hills se convirtiera, automáticamente, en uno de los juegos más esperados para la nueva generación de consolas. No sólo eso, P.T. encerraba infinidad de secretos, muchos de ellos sin aparente solución, que aún hoy día alimentan un sinfín de especulaciones y teorías. Una de las maniobras de marketing más redondas que se recuerdan en la industria.

Sin embargo, Silent Hills ha muerto antes de nacer. La ruptura de su diseñador, Hideo Kojima, con su compañía de toda la vida y propietaria de la franquicia, Konami, ha acabado con el proyecto. Y con la ilusión de millones de fans, que en cuestión de horas tornaron sus expectativas en bilis e ira contra la desarrolladora nipona, que les había mostrado el caramelo para, cruelmente, hacerlo desaparecer.

Por lo menos nos quedaba P.T., ese anticipo jugable convertido en pieza de culto por méritos propios… Tampoco. Hace unas semanas Konami retiró P.T. del bazar online de PlayStation, con lo que a día de hoy, a no ser que lo descargaras en su momento, resulta imposible hacerse con una copia de la codiciada demo.

Al ser un contenido de distribución exclusivamente digital, y al ser imposible extraerlo de una consola que lo tenga instalado, pues PlayStation 4 no se ha pirateado (y tiene visos de que tampoco se pirateará, como ya sucedió con PlayStation 3), resulta imposible obtener una copia de P.T. La única manera de jugarlo es tener a mano una PS4 con el juego descargado e instalado en su momento, lo que ha hecho que se dispare la especulación, hasta el punto de que, hasta hace poco, en eBay había pujas abiertas de 1.000 libras por una PlayStation 4 de segunda mano con P.T. instalado.

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Este cúmulo de circunstancias ha convertido a P.T. en una pieza de ocio electrónico única e intransferible, imposible de conseguir si dejaste pasar la oportunidad, algo que creíamos olvidado en plena era del copy paste. Podría decirse que P.T. es una joya digital que, súbitamente y de manera insospechada, se ha fosilizado y ha adquirido las características de la tecnología analógica más hermética. Así que si tenéis una PS4 con P.T. instalado en el disco duro (como es el caso del que esto escribe), cuidadla bien, porque tenéis un objeto irremplazable, de auténtico coleccionismo. Además de la posibilidad de jugar, cada vez que se os antoje, a una de las experiencias más desasogantes que se recuerden en un videojuego.

Usagi Yojimbo: 30 años del rônin de orejas largas

Usagi Yojimbo es uno de los cómics independientes más longevos y mejor valorados en Estados Unidos, ganador de cuatro premios Eisner (entre ellos, “mejor historia serializada” por el arco argumental Segadora), las aventuras de Miyamoto Usagi llevan publicándose desde hace 30 años como serie regular en diferentes editoriales (Albedo, Fantagraphics, Mirage Comics y Dark Horse), lo que lo convierte en un auténtico clásico. Con el añadido de que el personaje no ha conocido a otro autor a lo largo de las décadas más que su propio creador: Stan Sakai, quien se ha encargado de los guiones, la ilustración, las portadas e incluso el rotulado de cada uno de los números (se le considera, de hecho, uno de los mejores rotulistas de la industria).

Esta extraordinaria continuidad no es casual, y es que si bien Usagi Yojimbo nunca ha llegado a ser un superventas, sí es un cómic que cautiva a sus lectores: pocos abandonan al personaje tras descubrirlo, de modo que posee una fiel legión de seguidores que no hace sino crecer con el paso de los años, entre los que se hallan no pocos nombres de la industria, como Jeff Smith, Kurt Busiek, Jodorowski, Matt Wagner o incluso los propios Stan Lee y Will Eisner. Pese a ello, y pese a que en España se ha publicado todo el material disponible, Usagi Yojimbo sigue siendo un cómic del que muchos han oído hablar, pero que pocos han llegado a leer. ¿Pero de qué va Usagi Yojimbo? Eso viene a continuación.

Espera un momento… ¿un conejo samurái?

Exacto, Usagi Yojimbo (traducido del japonés, “conejo guardaespaldas”) es un cómic protagonizado por personajes antropomórficos (funny animals es el término anglosajón bajo el que se enmarca esta estética) que narra el peregrinaje realizado por el samurái Miyamoto Usagi tras la muerte de su señor en la histórica batalla de Sekigahara. Como guardia personal del daimio, Usagi es el encargado de cortar la cabeza de su señor y ocultarla, a fin de evitar que ésta pudiera ser exhibida como trofeo por sus enemigos. Tras cumplir con su último deber, nuestro protagonista se convierte en un ronin (samurái sin señor) sin otra razón de ser más que vagar por el mundo como un guerrero asceta, alquilando ocasionalmente su espada como guardaespaldas para poder subsistir.

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Probablemente estés pensando: muerte, decapitaciones, cruentas batallas… ¿no es esto un poco gore para un cómic protagonizado por animalitos de aspecto cartoon? Digamos que el mundo de Usagi Yojimbo puede parecer infantil/juvenil en cuanto a la estética, pero que resulta bastante adulto en lo que se refiere al trasfondo y el desarrollo de sus historias. Esto puede desconcertar al lector advenedizo que hojea unas cuantas páginas y se encuentra con un cómic casi caricaturesco en la forma, pero con hechuras de ficción histórica en el fondo. ¿Se puede hallar la coherencia entre dos facetas tan dispares? Stan Sakai lo consigue al no perder de vista que lo que escribe es, ante todo, un tebeo de aventuras. El resultado es una obra verdaderamente “para todos los públicos”, algo que muy pocos logran por más que el sello sea omnipresente, ya que estamos acostumbrados a que “para todos los públicos” sea, en realidad, sinónimo de “para menores de 13 años”.

El trabajo de Sakai (excepto por algunos pasajes especialmente duros) suele ser disfrutable tanto por los más jóvenes, gracias a su sentido lúdico y a una recreación de la violencia bastante blanca, como por los adultos, que sí podrán apreciar la sutileza emocional de muchas de sus escenas, la complejidad de unos personajes que no resultan tan arquetípicos como pudieran parecer, o unas tramas que, en no pocas ocasiones, giran en torno a temas como la venganza o los juegos de poder.

Todo ello sazonado con una recreación del Japón feudal absolutamente sobresaliente, porque todo lo que veáis en las páginas de Usagi, desde la arquitectura a las ropas o la manera de conducirse de sus personajes, es fruto de un extenso trabajo de investigación que dota a la obra de una fidelidad histórica apabullante. Prueba de su valor documental es el hecho de que, en 2011, el Museo Nacional de Historia Japonesa de EEUU le dedicó un monográfico a su recreación del Japón feudal, bajo el título Year of the Rabbit: Stan Sakai’s Usagi Yojimbo. Curiosamente, pese a este fiel reflejo de una época (concretamente, finales del periodo Sengoku, o de “los estados en guerra”, y comienzos del periodo Edo), en el cómic apenas se hace referencia a personajes o acontecimientos históricos, y cuando aparecen, sus nombres se hallan alterados (como es el caso del propio protagonista, que está inspirado en gran medida en la figura del legendario Miyamoto Musashi).

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Y es que Usagi Yojimbo es, ante todo, una obra costumbrista; Stan Sakai no está tan interesado en mostrarnos los grandes eventos, sino que busca describir el estilo de vida del pueblo llano: siguiendo los pasos del protagonista aprenderemos cómo se construía una cometa, cómo se ganaban la vida los artistas ambulantes, el día a día de unos recolectores de algas, cómo se forjaba una katana, cuáles son los pasos de la ceremonia del té… o cómo se ejecuta correctamente el ritual del seppuku (mal llamado en occidente hara kiri).

En este aspecto, Usagi Yojimbo es una obra inmersiva como pocas. Fascinante, más que por lo que cuenta, por cómo lo cuenta. Un verdadero paseo por un Japón que ya no existe, y al que desearemos volver una y otra vez de manos del autor.

Muy bien, me has convencido. ¿Por dónde empiezo a leer?

Lo lógico sería decir que por el principio, pero quizás eso no sea tan sencillo. Lo primero que habría que explicar es que en España estamos de suerte, porque Planeta de Agostini ha publicado casi todos los volúmenes recopilatorios de la edición norteamericana, existiendo apenas un año de desfase entre la edición española y la original. Sin embargo, digamos que los ha ido publicando de una manera peculiar: para empezar, los volúmenes no están numerados, y para continuar, los primeros no se publicaron por orden cronológico. Por ejemplo, el primer libro lanzado por Planeta, Daisho, es el noveno volumen recopilatorio de la edición americana (aunque a día de hoy están todos puntualmente publicados, y nada nos impide ordenarlos debidamente en nuestra estantería).

¿El motivo de esta extraña decisión editorial? Probablemente optó por publicarse en primer lugar el material más accesible, es decir, el correspondiente a la etapa más reciente, la de Dark Horse Comics. Otra posibilidad es que, debido a que cada volumen incluye arcos argumentales cerrados, y que la propia serie original tiene una línea cronológica débil (no existe un ahora, sino que cada historia se puede ubicar en un momento distinto de la vida del personaje), los editores españoles optaron por lanzar primero aquellos arcos que creyeron de mayor interés para el lector español.

Lo publicado en España

En cualquier caso, no recomendaría empezar por el primer volumen de Usagi Yojimbo (titulado aquí Primeras andanzas), ya que en sus inicios la obra no era (obviamente) tan redonda a nivel visual y narrativo. En su lugar, recomendaría al lector no iniciado aprovechar la discontinuidad cronológica de la propia colección y abordarla por algún arco argumental más avanzado, donde el personaje y su trasfondo estén más desarrollados. De este modo tendremos una primera aproximación al personaje más fiel a la calidad global del cómic.

¿Cuáles pueden ser estas primeras lecturas? Es difícil decir qué historias de Usagi Yojimbo son mejores, porque si algo caracteriza al trabajo de Stan Sakai es un magnífico tono medio que ha sabido mantener a lo largo de las décadas, salpicado por picos de excelencia que, sin embargo, extraídos del marco general, no se valoran igual. Podríamos decir que es una obra muy ‘zen’ en cuanto a su lectura: ¿qué es lo más hermoso del jardín? ¿La piedra sobre la que me siento, las luciérnagas sobre el remanso, el viento que eriza la hierba? No, la grandeza de este cómic está en el paisaje completo, en leerlo poco a poco y empaparse de su atmósfera, enamorarse de sus personajes, hacer de ese Japón un lugar al que regresar. No hay una historia que sea “la historia” que hay que leer de Usagi Yojimbo (ni siquiera Segadora, que muchos consideran el mejor arco argumental, es representativa de muchas de las virtudes de este cómic).

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Sin embargo, soy consciente de que esperáis una respuesta más tangible, así que aquí os dejo una propuesta inicial. Un pequeño menú degustación para empezar a descubrir al personaje:

La conspiración del dragón
Título original: The Dragon Bellow Conspiracy
Sello: Fantagraphics Books
Guion/ilustraciones/entintado: Stan Sakai
Contenido: Usagi Yojimbo Book 4
Publicado en USA: 1990, 1991
Publicado en España: 2003

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Este volumen incluye el primer gran arco argumental de la serie, y aunque aparecen algunos personajes presentados en historias previas, lo cierto es que el trasfondo aún no se halla muy desarrollado y nada impide seguir la narración. Se trata del cuarto tomo recopilatorio de la edición norteamericana, aun así, creo que es una buena puerta de entrada pues incluye muchos de los aspectos característicos del universo de Stan Sakai: conspiraciones, traiciones, venganza y sentido del humor. Además, permite tomar contacto con muchos de los personajes recurrentes de la colección (como Gen, el cazarrecompensas; el joven daimio Lord Noriyuki, o su comandante, la samurái Tomoe Ame), con el añadido de que funciona casi como una novela gráfica, al ser un tomo completamente autoconclusivo.

Círculos
Título original: Circles
Sello: Fantagraphics Books
Guion/ilustraciones/entintado: Stan Sakai
Contenido: Usagi Yojimbo Book 6
Publicado en USA: 1994
Publicado en España: 2004

Usagi Yojimbo CírculosEste libro (sexto recopilatorio de la edición estadounidense) se abre con varias historias cortas que entroncan con el folclore japonés (la primera de ellas, El puente, es la adaptación de una obra clásica del teatro Nô), y se cierra con el arco argumental Círculos, que abarca los cuatro últimos capítulos. El título de esta historia larga hace referencia al regreso del personaje a su aldea natal, donde debe enfrentarse a sus recuerdos y a lo que dejó atrás, lo que nos permite descubrir muchos aspectos de la personalidad y de las motivaciones del protagonista. Además, en Círculos Miyamoto Usagi se enfrenta uno de sus enemigos más memorables: el fanático religioso Jei, autoproclamado “La Espada de los Dioses”, que recorre Japón con la misión de erradicar el mal de la tierra.

Estaciones
Título original: Seasons
Sello: Dark Horse Comics
Guion/ilustraciones: Stan Sakai
Entintado: Stan Sakai y Sergio Aragonés
Contenido: Usagi Yojimbo Book 11
Publicado en USA: 1999
Publicado en España: 1999

Usagi Yojimbo EstacionesUndécimo volumen recopilatorio publicado en EEUU, está conformado por historias autoconclusivas, pero varias de ellas sientan las bases de importantes arcos argumentales posteriores, como Duelo en Kitanoji o Segadora. Para mi gusto, contiene alguno de los relatos cortos más excelsos de la serie (magníficos Una promesa en la nieve y La paciencia de las arañas), con la presencia de varios de esos secundarios que, lamentablemente, sólo aparecen de tanto en tanto en los vagabundeos de Usagi, como el sacerdote Sanshobo o el general Ikeda.

El volumen incluye un capítulo en forma de flashback en el que Usagi rememora la batalla de Adachigahara (trasunta de la épica batalla de Sekigahara, del año 1600, que marcó el inicio de la era Edo), donde su antiguo señor, Lord Mifune, cayó ante las fuerzas de Lord Hikiji, el gran enemigo en la sombra a lo largo de la serie y, significativamente, único personaje humano de todo el elenco. Este suceso, que es referido varias veces a lo largo de la colección, es mostrado aquí por primera vez.

Podría decirse que en Estaciones encontramos a un Stan Sakai con un estilo narrativo y un universo literario completamente desarrollados, desenvolviéndose con igual soltura tanto en los momentos épicos como en las escenas más intimistas. Imprescindible.

Segadora
Título original: Grasscutter
Sello: Dark Horse Comics
Guion/ilustraciones/entintado: Stan Sakai
Contenido: Usagi Yojimbo Book 12
Publicado en USA: 2000
Publicado en España: 2000

Usagi Yojimbo SegadoraInmediatamente después de Estaciones, Stan Sakai abordó Segadora, probablemente su arco argumental más ambicioso y, sin duda, el más célebre. Muchos lectores deciden comenzar por aquí la lectura de Usagi Yojimbo, atraídos por el reclamo del premio Eisner a “Mejor historia serializada” que este arco argumental ganó en 1999. Desde mi punto de vista, se trata de un error, no sólo porque el universo particular de la serie ya se encuentra completamente asentado y el autor no emplea ni una página en contextualizar al lector, sino porque los primeros capítulos de Segadora son un largo prólogo en el que, primero, se revisa el mito sobre la creación de Japón a manos de los kami Izanagi e Izanami; seguido de una adaptación de la leyenda que cuenta cómo el kami Susano-o, dios de las tormentas, arrancó la espada Ame-no-Murakumo-No-Tsurugi (más conocida como Kusanagi o “segadora de hierba”) del cuerpo de un dragón; cerrando el prólogo la adaptación de un fragmento del Heike Monogatari (El Cantar del Heike), una epopeya épica de la literatura japonesa, en el que se narra cómo la espada se perdió en el fondo del mar durante la guerra que enfrentó a los clanes Taira y Minamoto.

Este prólogo, que hace las delicias de los aficionados a la historia y el folclore japonés, puede desalentar a aquellos que esperan encontrar una historia épica de aventuras y traiciones, que es precisamente lo que viene a continuación. En su trama central, Segadora narra cómo ‘la Conspiración de los Ocho’ decide recuperar la espada Kusanagi, uno de los tres tesoros imperiales de Japón (junto con el espejo y la piedra de jade), necesarios para proclamar un nuevo mikado (emperador), lo que permitiría legitimar sus ambiciones de destronar al shogún.

La espada, por voluntad de los kamis, cae en manos de Miyamoto Usagi, que acaba convirtiéndose en el principal objetivo de los bandos confrontados. Nos encontramos así ante un relato que, en un sofisticado ejercicio narrativo, va intercalando las tramas que lo componen, cada una protagonizada por un personaje distinto que nunca llega a comprender lo que está sucediendo, siendo el lector el único con la información necesaria para recomponer el puzle y entender la totalidad de los acontecimientos.

Lo que está por venir

Tras una interrupción de dos años (a causa de la enfermedad sufrida por la mujer de Stan Sakai, recientemente fallecida), el pasado año Dark Horse reinició la publicación de Usagi Yojimbo, coincidiendo, además, con el 30 aniversario del personaje. No fue un regreso a la serie regular, sino que el autor volvió con una miniserie titulada Senso (“guerra” en japonés), una adaptación del clásico La Guerra de los Mundos, de H.G. Wells. Por extraño que pueda sonar su argumento, la miniserie ha tenido una gran recepción tanto por parte del público como de la crítica (de hecho, Sakai acaba de ser nominado al premio Eisner a mejor autor/dibujante por Senso), encontrándose en la historia ciertas reminiscencias del universo creativo de Hayao Miyazaki, cuya obra gira en gran medida en torno a la dicotomía que enfrenta el modelo de vida tradicional, en armonía con la naturaleza, con los inevitables cambios que traen consigo los avances tecnológicos. Un conflicto que hallamos en el corazón mismo de Senso.

Usagi SensoTras esta miniserie “reinaugural”, Stan Sakai volverá a la serie regular el próximo mes de mayo, cuando se lanzará el Usagi Yojimbo nº 145, tres años después de la publicación del 144. Por supuesto, aún no hay fecha de publicación en España, donde el pasado mes de febrero Planeta lanzó el recopilatorio nº 28, El escorpión rojo, quedando pendientes de publicar el tomo 29, Doscientos jizos, y la miniserie Senso, cuyo recopilatorio aún no ha visto la luz en Estados Unidos. Aun así podemos alegrarnos de que, con más o menos puntualidad, las aventuras de Usagi Yojimbo estén viendo la luz en nuestro país, con una edición que no es de lujo, pero que tampoco desmerece a los recopilatorios originales. Además, todos los volúmenes continúan en catálogo, ¿así que, a qué estáis esperando?

(Reproducción del artículo original publicado por el autor en Zona Zhero)

‘El Guerrero a la Sombra del Cerezo’, premio Hislibris 2015 al mejor autor revelación

 

Escribo desde Murcia, pero como si lo hiciera desde una nube. Aquí se celebra este año el VI Encuento Hislibris, organizado por la comunidad española más importante de lectores de literatura histórica, certamen en el que cada año se entregan los premios Hislibris, un referente para los aficionados a este género literario. De ellos ha dicho Arturo Pérez-Reverte que son “algo extraordinario”,  Santiago Posteguillo  los describe como  “un lugar en donde impera la cultura y el respeto”, y Juan Eslava Galán como “un oasis de tranquilidad, humor y literatura”. Y no voy a ser yo quien desmienta a los maestros.

Pues aquí me vine, aún estupefacto de que, hace un par de meses, ‘El Guerrero’ fuera procalamada finalista del certamen en la categoría de ‘Mejor autor revelación’, y digo estupefacto porque era la primera vez que una novela autopublicada llegaba a ser finalista de estos premios, y porque leías las editoriales que habían presentado sus novelas a esta categoría (Suma, Roca, Nowtilus, Espasa) y te sentías un poco navegando entre icebergs.

Si ser finalista ya era un premio (por más que suene a tópico, en este caso es estrictamente cierto), ganarlo ha sido una conmoción. No estoy pecando de exceso de humildad, ni mucho menos. Una cosa es escribir una novela que consiga llegar a la gente (agradecimiento eterno a los lectores de Amazon, que están manteniendo el libro con sus valoraciones) y otra pasar el escrutinio de una comunidad tan experta y exigente. Aquí se juntan lectores voraces, historiadores y profesionales del sector editorial, gente que sabe mucho de novela histórica, así que aún no me explico cómo les he conseguido engañar.

premio hislibris 2015
Presumiendo de ‘celedonio’ junto a Sergio Vega, ganador al ‘Mejor autor español’. Pedro J. Ramírez (premio al Mejor ensayo) no quiso salir en la foto 🙂

En cualquier caso, el ‘Celedonio’ ya es mío, va directo a mi estantería, y ya nadie podrá quitarme el gustazo de echarle un vistazo de reojo mientras escribo. Sólo me queda dar las gracias de nuevo a estos locos de la novela histórica y felicitar al resto de ganadores (especialmente, a mi amigo Sergio Vega, que se ha hecho con el premio a mejor autor español por la segunda parte de su soberbia trilogía, ‘Las Piedras de Chihaya’). Ayer, tras la entrega de premios, me dijeron que para el jurado marcaba un antes y un después conceder un galardón a una novela autoeditada, que demostraba que las cosas estaban cambiando en el sector. No sé si será cierto, creo que las grandes editoriales seguirán dominando esta industria por mucho tiempo, que al final sabrán adaptarse al cambio de paradigma, pero lo que es seguro es que ahora existen pequeños resquicios por los que colarse y hallar tu público. Y de vez en cuando, también reconocimiento.