Silent Hills PT: el juego de culto al que ya no podrás jugar

La historia de Silent Hills P.T. es una de las más rocambolescas que se recuerdan en el mundillo del videojuego, de esas que quedarán reflejadas en cualquier anal que pretenda recoger la historia de esta aún joven industria. Puede que hayáis leído este nombre en el titular de algún medio generalista y que lo pasarais por alto, pues no os decía nada, sin embargo, lo sucedido ha indignado al sector gamer y ha convertido Silent Hills P.T. en el que es, probablemente, el primer contenido digital de culto y completamente descatalogado que existe.

¿Pero que es Silent Hills P.T.? O como realmente se llama: P.T. (a secas). Se trata de una demo gratuita para PlayStation 4 lanzada en el bazar online de Sony en agosto de 2014. Nadie había escuchado hablar de un juego en desarrollo llamado P.T., y la ficha de la demo apenas esclarecía nada de lo que podíamos encontrar en su interior. Sin embargo, los primeros jugadores que la descargaron se encontraron con una experiencia que difícilmente olvidarán.

P.T., iniciales de Playable Teaser, era un juego de unos 40 minutos de duración que, desde una perspectiva en primera persona, proponía al jugador un enrevesado (y opresivo) puzle al que debíamos enfrentarnos sin ningún tipo de instrucciones o asideros, simplemente nuestra capacidad de observación y el método de aprendizaje más básico: el de ensayo y error. La demo arrancaba con el jugador despertando en una lúgubre habitación con paredes de hormigón, con una puerta al fondo que daba paso al corredor de una casa en forma de ele. Este pasillo, en apariencia tan normal como el de cualquier vivienda, con cuadros, un aparador, un teléfono y varias puertas… era en realidad un bucle infinito del que sólo podíamos escapar cumpliendo una serie de premisas, descubriendo una serie de elementos que, poco a poco, nos iban contando lo que había sucedido en el interior de aquella casa.

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Flanqueado por puertas laterales, en un principio cerradas, la única abierta era la del fondo del pasillo, que al cruzarla nos hacía salir por la puerta inicial. Sin embargo, si descubríamos y cumplíamos los requisitos propuestos por el juego (mirar un cuadro, marcar determinado número en el teléfono, buscar algo en el cuarto de baño), cada vez que cruzábamos la puerta-bucle algo había cambiado en el interior del pasillo, algo que nos debía dar la pista para nuestra próxima acción.

Con una ambientación magistral, una iluminación opresiva, una radio con estática que nos va desgranando las noticias, entre ellas la de un horrible asesinato familiar y, en definitiva, una capacidad de sugestión como hacía tiempo que no se recordaba en un videojuego, P.T. se convirtió en un fenómeno viral en menos de 24 horas. A pesar de su endiablada dificultad, la comunidad puso todo su empeño en llegar al final; y como Internet puede ser un arma de destrucción masiva, pero también la mejor herramienta colaborativa (siempre que exista un reto capaz de poner de acuerdo a millones de usuarios), no transcurrieron ni 48 horas antes de que los secretos de P.T. quedaran desentrañados.

Cuál fue la sorpresa de los primeros en terminarlo al descubrir la sagrada trinidad que se escondía tras aquel Playable Teaser: P.T. era en realidad la demo de una nueva entrega de Silent Hill, la serie de videojuegos de terror de la desarrolladora japonesa Konami; una saga de auténtico culto pese a que sus últimas entregas habían caído en la mediocridad. Pero P.T. no sólo era una promesa de volver a los orígenes de la saga con el potencial técnico de la nueva videoconsola de Sony; según desvelaban los créditos finales de la demo, también era la colaboración de dos genios con universos narrativos muy particulares: el japonés Hideo Kojima, creador de la saga Metal Gear y, probablemente, el último gurú de los videojuegos que mantiene su prestigio intacto; y el director mexicano Guillermo del Toro.

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El regreso a los orígenes de Silent Hill, la implicación en el juego de dos creadores de enorme renombre en sus respectivos campos, más la tremenda calidad de la demo, hicieron que Silent Hills se convirtiera, automáticamente, en uno de los juegos más esperados para la nueva generación de consolas. No sólo eso, P.T. encerraba infinidad de secretos, muchos de ellos sin aparente solución, que aún hoy día alimentan un sinfín de especulaciones y teorías. Una de las maniobras de marketing más redondas que se recuerdan en la industria.

Sin embargo, Silent Hills ha muerto antes de nacer. La ruptura de su diseñador, Hideo Kojima, con su compañía de toda la vida y propietaria de la franquicia, Konami, ha acabado con el proyecto. Y con la ilusión de millones de fans, que en cuestión de horas tornaron sus expectativas en bilis e ira contra la desarrolladora nipona, que les había mostrado el caramelo para, cruelmente, hacerlo desaparecer.

Por lo menos nos quedaba P.T., ese anticipo jugable convertido en pieza de culto por méritos propios… Tampoco. Hace unas semanas Konami retiró P.T. del bazar online de PlayStation, con lo que a día de hoy, a no ser que lo descargaras en su momento, resulta imposible hacerse con una copia de la codiciada demo.

Al ser un contenido de distribución exclusivamente digital, y al ser imposible extraerlo de una consola que lo tenga instalado, pues PlayStation 4 no se ha pirateado (y tiene visos de que tampoco se pirateará, como ya sucedió con PlayStation 3), resulta imposible obtener una copia de P.T. La única manera de jugarlo es tener a mano una PS4 con el juego descargado e instalado en su momento, lo que ha hecho que se dispare la especulación, hasta el punto de que, hasta hace poco, en eBay había pujas abiertas de 1.000 libras por una PlayStation 4 de segunda mano con P.T. instalado.

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Este cúmulo de circunstancias ha convertido a P.T. en una pieza de ocio electrónico única e intransferible, imposible de conseguir si dejaste pasar la oportunidad, algo que creíamos olvidado en plena era del copy paste. Podría decirse que P.T. es una joya digital que, súbitamente y de manera insospechada, se ha fosilizado y ha adquirido las características de la tecnología analógica más hermética. Así que si tenéis una PS4 con P.T. instalado en el disco duro (como es el caso del que esto escribe), cuidadla bien, porque tenéis un objeto irremplazable, de auténtico coleccionismo. Además de la posibilidad de jugar, cada vez que se os antoje, a una de las experiencias más desasogantes que se recuerden en un videojuego.

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