¿Está cambiando el ebook la manera de escribir?

Hasta ahora todos podíamos estar de acuerdo en que el libro digital estaba cambiando nuestra forma de leer. No sólo porque nos haga leer en un dispositivo de plástico y cristal líquido, sino porque ha cambiado la forma de acceder a los libros. Antes un nuevo libro implicaba cierto compromiso: bien sea por lo que nos habíamos gastado en él, o bien por deferencia hacia quien nos lo hubiera prestado, se hacía un esfuerzo por profundizar en su lectura, por amortizar la adquisición. Con un ereader eso cambia: hay buenos libros por menos de 3 euros en tiendas como Amazon o Lektu, por no hablar ya de aquéllos que optan por meterle una biblioteca de miles de libros pirateados a su lector electrónico. Esto hace más sencillo abandonar la lectura si a las 20 páginas la cosa no ha arrancado, y en muchos casos apartamos una buena historia que habríamos podido disfrutar con un poco más de paciencia.

Pero no es de esto de lo que quería hablar, sino del proceso de escritura. Hace poco tiempo, si me hubieran planteado la pregunta que figura en el título, hubiera respondido un rotundo no. Los ebooks no se diferencian de los libros impresos más que en el soporte en que se leen. Al fin y al cabo, una buena novela lo es por una serie de valores estilísticos y narrativos que nada tienen que ver con la tecnología que se emplea para distribuirla.

Sin embargo, la publicación en digital añade un factor al proceso que hasta ahora no existía: la posibilidad de modificar la obra publicada con suma sencillez. El autor sólo tiene que hacer la corrección en el archivo de su ordenador y subir la nueva versión a la plataforma de venta; nada que ver con la publicación en papel, donde para hacer cualquier cambio se debe esperar a una nueva edición (si es que la hay) y la modificación requiere, además, del permiso de la editorial. Esta facilidad, que en principio puede parecer una ventaja, es un arma de doble filo, pues si bien es cierto que permite subsanar con facilidad algún error, también agrava la pulsión de los escritores de no ver jamás su obra lista. Hasta ahora, la publicación en papel marcaba un punto y final a esa espiral de insatisfacción.

Pero vayamos un paso más allá. ¿Qué sucede cuando no estamos hablando de simples erratas ortotipográficas o de estilo? ¿Qué sucede cuando a esta facilidad para alterar lo publicado le sumamos el feedback que proporcionan las redes sociales? Antes los lectores tenían un acceso limitado a los autores que leían, pero eso ha cambiado de forma drástica. Ahora es sencillo localizar el blog o la cuenta de Twitter de un escritor y enviarle un mensaje planteándole cualquier cuestión, pertinente o no, sobre su obra. ¿Y si ese contacto con los lectores hace que el escritor se plantee la necesidad de introducir algún cambio en lo publicado? Porque el ebook no sólo permite realizar dicho cambio de forma sencilla, sino, además, de forma silenciosa, casi a hurtadillas. Y si tus lectores han adquirido la novela legalmente, el archivo se actualizará en sus dispositivos, tendrán la nueva versión casi sin quererlo. Esto nos plantea nuevos dilemas éticos y creativos. ¿Hasta qué punto un autor se debe dejar influenciar por la opinión de sus lectores? ¿Debe prevalecer su visión inicial, o está pecando de arrogancia si las opiniones le desvelan un punto débil en su obra y, aun así, decide no alterar lo publicado?

Os confesaré algo: yo lo he hecho. He introducido una modificación en ‘El Guerrero a la Sombra del Cerezo’ a raíz del feedback. No es un gran cambio, es más bien insignificante en el conjunto de la obra, pero es algo que no estaba ahí y que ahora está. Y si la novela llega a publicarse en papel, será con esa modificación. Alguno estará torciendo el gesto; puede, incluso, que algún escritor esté ahora mismo buscando una piedra que tirarme a la cabeza. Dejadme decir antes que, si estás dispuesto a introducir cambios significativos en tu obra en base a lo que digan terceros, mejor no comiences a escribir. De hecho, la reacción de los lectores hacia ‘El Guerrero’ ha sido más que positiva, por lo que perfectamente podría haberme afianzado en mi convicción de que la novela estaba bien así.

Sin embargo, parecía haber un punto de la historia que planteaba dudas a algunos lectores; lo leí en un par de comentarios en Amazon, intuía lo que podía ser, y varios correos electrónicos pidiéndome que les aclarara ese aspecto en concreto me lo terminaron de confirmar. Es un detalle que cuando escribí la historia decidí dejar sin resolver, que preferí que quedara al arbitrio del lector; pero es razonable pensar que, si son varios los que necesitan que les aclare ese aspecto, es porque se puede mejorar.

opiniones amazon

Es algo que ya sucede en cierto modo cuando entregamos el manuscrito a nuestros betalectores, sólo que el proceso se extiende más allá. ¿Estamos convirtiendo a los lectores que han pagado por nuestra obra en betalectores? En absoluto. Si eres profesional, por más autopublicado que seas, pondrás a la venta una obra terminada y pulida, no un primer manuscrito en proceso de elaboración. Pero siempre hay un ajuste fino que se puede hacer, siempre hay algo que se puede mejorar si estamos atentos. Es algo que desde hace tiempo sucede en otros medios: en el teatro se modifican escenas en función de la reacción del público, las sitcoms o los monologuistas eliminan gags si detectan que no funcionan, en el cine se publican director’s cuts años después del estreno, y los videojuegos añaden parches que alteran la experiencia de juego. Simplemente, los escritores no disponían hasta ahora de esa herramienta, pero el ebook se la ha otorgado.

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5 thoughts on “¿Está cambiando el ebook la manera de escribir?

  1. «En base a» (cuarto párrafo, línea novena) es una expresión incorrecta en castellano. Debería evitarse. También en esto las nuevas tecnologías nos pueden ayudar a cambiar las cosas.

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  2. “En base a” es una expresión muy frecuente en periodismo, y aunque es preferible usar “con base en”, desde hace tiempo no se considera incorrecta en español. Consulta Fundeu.

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  3. Así nació el castellano, a fuerza de que el pueblo llano prostituyese el latín, que ya no era muy bueno porque lo escuchaban de los descendientes de legionarios romanos. En fin, los periodistas, mis colegas, dicen tantas barbaridades, que da lo mismo que les corrijan: son más, menos cultos y siempre tendrán razón porque van en pandilla.

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  4. Interesante reflexión. Desde que los libros se han convertido en archivos informáticos tienen las prestaciones de los nuevos media. En esta nueva era se está cambiando nuestra manera de leer y de escribir. Ahora ya no se leen libros sino que se leen archivos multimedia (en formato de libro electrónico).

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