Guía inútil para escribir una novela

Que nadie crea que va a encontrar en esta entrada alguna verdad irrefutable o algún consejo fundamental sobre el proceso de escritura, eso se lo dejo a la multitud de guías para escritores noveles que pululan por Internet, o a los blogs de autores consagrados que, de vez en cuando, deslizan alguna perla de sabiduría en forma de consejo para los que quieren empezar en el oficio. Fijaos si mi opinión está poco autorizada, que el que esto suscribe aún no ha conseguido publicar su primera novela, así que advertidos estáis, aquí no hay ninguna fórmula de éxito, tan solo quería comentar mis pasos hasta el día de hoy por si pudiera resultaros de interés, o por si lo lee alguien que también esté embarcado en esta aventura y se siente reconfortado al ver que las dificultades son compartidas.

Así que lo de “guía inútil” va por todo lo anterior, pero también por lo siguiente: no existe una única forma correcta de hacer las cosas, no hay unas pautas predefinidas que te permitan escribir una buena novela o llegar a publicar (que son dos cosas muy distintas). Y esto va a ser lo más controvertido que leáis aquí: cuando uno se plantea tomarse en serio esto de escribir, te encuentras a mucha gente que asegura que es imprescindible haber hecho algún curso de escritura creativa, que hay que enviar tu manuscrito a un lector profesional para que lo pula antes de enviarlo a agentes y editoriales, que la primera novela de un autor siempre es mala por definición. Mentira, no me lo creo.

Pensad en esto: ¿es que antes de que existieran las escuelas de escritura creativa, no había buenos autores? ¿es que un “lector profesional”, si realmente supiera cómo pulir una novela para hacerla publicable, no estaría publicando en lugar de corrigiendo textos ajenos por 300€? He descubierto que en el mundo editorial hay mucha gente deseando darte consejos sin ni siquiera haberse leído tu libro. Los primeros que debemos creer en lo que hemos escrito somos nosotros, si no, no vamos a llegar ni a la vuelta de la esquina.

Para no divagar en exceso, intentaré ordenar cronológicamente los pasos que se viven en el proceso de escribir una novela. Creo que lo primero, al menos así lo fue en mi caso, es el impulso creativo. Hay una historia en tu cabeza que necesitas contar a toda costa. Intentas apartarla, porque tienes cosas más importantes o productivas que hacer, pero vuelve una y otra vez a ti, incluso a lo largo de los años, hasta que finalmente claudicas. Con esto quiero decir que el germen de tu relato debe ser muy poderoso, debe ser una idea que te convenza plenamente, que te entusiasme, porque de lo contrario será difícil que llegues al final. A lo largo del proceso de escritura hay muchos momentos de duda, de sentirte navegando a la deriva, y en esos momentos lo único que te mantiene a flote es tu fe en la historia, el único madero al que aferrarte en la tormenta. Cuando empiezas a plantearte si merece la pena el esfuerzo, si puede interesar a alguien, si tiene calidad suficiente… al menos debes tener claro que a ti sí te gusta lo que estás escribiendo. Debes mantener esa llama primigenia protegida del viento y de la lluvia, porque cuando amaine la tormenta, puede convertirse en el fuego que alumbre una buena obra.

Quizás esto no sea así para los escritores profesionales, que han conseguido sistematizar su proceso creativo y tienen una serie de garantes literarios que les permite escribir sin tantas dudas, pero no es el caso de los noveles, que escriben en la soledad de sus casas en los ratos libres, sin que nadie sepa de ellos o de su obra. El escritor que empieza no tiene plazos, no tiene un agente o un editor que les presione, no paga sus facturas escribiendo, lo único que te hace seguir adelante es tu fe en la historia. Así que hay que alimentarla y confiar en ella.

Lo segundo que habría que comentar es que con el impulso creativo NO BASTA. El vibrante momento de inspiración, esa energía desbordante que te empuja a sentarte delante del teclado inmediatamente, puede servir para escribir una poesía o un relato corto, pero no una novela (ey, todos mis respetos para los poetas). Escribir una novela no es un hobby, al menos para mí no lo ha sido. Requiere disciplina, esfuerzo y dedicación, requiere muchas horas de cosas que no son divertidas: documentación, planificación de la historia, estructuración de las tramas, depuración del guión, creación de personajes, fichas de personajes, cribas y correcciones constantes.

Capítulo Uno

Suele decirse que el autor novel se queda estancado a las 200 páginas, a partir de ahí le cuesta seguir con el relato. Cuando empecé a escribir intenté que éste no fuera mi caso; sabía que la única forma de llegar a buen puerto sería planeando de antemano a dónde quería ir a parar. Antes de escribir tenía clara la premisa de mi historia y hasta dónde quería llevarla (y creo que establecer estos dos extremos es la parte más puramente creativa del proceso de escritura), luego había que trazar una ruta de viaje que me permitiera unir ambos puntos: qué ciudades iba a recorrer, qué sentido tomaría en cada intersección y quiénes serían mis compañeros de viaje. Por supuesto, cuando estás en la carretera puedes hacer noche en un pueblo que te parece especialmente atractivo, o tomar un desvío que no tenías previsto porque, oye, me apetece pasear por ese bosque. De igual modo, puede que alguien que fuera un autoestopista ocasional decida quedarse contigo hasta el final del viaje. Pero nunca debes perder de vista la ruta que has trazado, de lo contrario puedes extraviarte y acabar vagando por tierra de nadie.

Como he dicho, esta guía de escritura es inútil, así que puede que esto no sea un buen consejo para muchísima gente. Puede que me digáis que encorseta el fluir del relato, que estrangula el proceso creativo, o que, simplemente, es aburrido saber con precisión a dónde te van a llevar tus pasos. Perfecto. Sólo digo que a mí me ha servido, y es el sistema que estoy siguiendo también con mi segunda novela. Pero es bien sabido que muchas grandes novelas fueron fruto de la improvisación.

Más cosas que me fueron útiles: compartir lo que estás escribiendo con algunas personas. Buscarte unos cuantos “betalectores” a los que ir pasando lotes de capítulos para que te den su opinión. En algunos sitios leeréis que es inútil fiarse de la opinión de mamá, de tu pareja o de tus amigos. Pues depende de cómo sean mamá, tu pareja y tus amigos. Creo que una parte importante del proceso de escritura es elegir bien a tus lectores: en mi caso intenté que fueran personas que leyeran bastante, con un criterio fundado y de la que me pudiera fiar para no tener sorpresas desagradables. Luego deben mentalizarse de que tienen que ser “brutalmente honestos”. Si no lo son, lo único que harán es ayudarte a cavar un agujero del que después será muy difícil salir.

Sinceramente, a no ser que seas un genio, creo que es muy difícil escribir una buena novela sin apoyo. No me parece muy sabio encerrarte en un caparazón y no salir de él hasta que todo esté concluido, porque entonces puede que las cosas ya no tengan remedio. Si has elegido bien a tus betalectores, no sólo te ayudarán a pulir tu manuscrito (en mi caso, cuando varios coincidían de forma independiente en que algo no les gustaba, era una pista valiosa de que había que remangarse y ponerse a rescribir), también te ayudarán a llegar al final del camino. El feedback me ha resultado fundamental para saber que la historia tenía capacidad de captar el interés y de emocionar. Por supuesto, siempre estará presente el condicionante de que estas personas te quieren y te aprecian, pero eso no significa que su opinión quede invalidada. Creo que, incluso cuando dispones de un editor profesional, no tener en cuenta esta fuente de ayuda sería bastante estúpido.

He concluido mi novela, ¿y ahora qué?

Una vez has concluido y revisado tu manuscrito tres, cuatro, cinco veces, cuando consigues escapar de la espiral de insatisfacción constante que es el proceso de corrección, llegas al momento después, en el que yo me hallo inmerso: el momento de intentar publicar. Una empresa que puede ser tanto o más difícil que la de concluir nuestra novela. Llegados a este punto ya deberías saber que si has escrito tu novela para ganar dinero, probablemente has estado perdiendo el tiempo, porque las posibilidades de publicar son escasas, y las de forrarte con ello, remotas. He aquí otra razón de lo importante que es el compromiso con tu historia: querer ganar dinero con lo que hemos escrito es lícito y deseable, pero si ése era nuestro único objetivo, vamos a sentirnos muy, muy frustrados. Haber concluido tu novela ya debe ser un logro importante, algo por lo que sentirnos realizados. Publicar es un extra al alcance de muy pocos.

Y no estoy diciendo que si algo se queda sin publicar es porque no lo merezca. Vive Dios que los catálogos de las editoriales están llenos de libros infumables, con toda seguridad peores que muchos que están criando polvo digital en algún disco duro. Pero el caso es que si eres una persona normal (léase no famosa y sin contactos), es muy probable que tu novela, por muy buena que sea, no la llegue a leer nadie dentro de una editorial. Internet está lleno de foros y blogs con aspirantes a escritores decepcionados porque nadie les da una oportunidad. Es un hecho: las editoriales son reacias a publicar a un inédito, es una apuesta que no quieren asumir en un negocio que ya está lleno de riesgos. ¿Cómo romper el círculo vicioso? Hay una cita del autor Joe Konrath que trato de tener en mente: “Hay una palabra para el escritor que no se rinde: publicado”.

Pero si el discurso motivacional no os conmueve, trataré de ser más explícito: no os rindáis. Es decir, intentadlo todo… una y otra vez. Cabe una posibilidad que no deberíamos desdeñar: puede que lo que hayamos escrito no sea bueno. Si nosotros mismos no nos lo hemos dicho hasta ahora, el tiempo se encargará de decírnoslo. Pero mientras sigamos confiando en nuestro trabajo, nos debemos el seguir insistiendo. ¿Y cómo se insiste? Primero, preparándonos bien para la búsqueda de agente/editorial, algo no muy distinto de buscar trabajo: deberemos escribir una sinopsis con gancho que resuma bien nuestra novela, deberemos redactar una propuesta editorial (una breve carta de no más de una página en la que aportemos argumentos literarios y comerciales sobre por qué es una magnífica idea representar/publicar tu novela) y tendremos que seleccionar un par de capítulos representativos de nuestro manuscrito. Una vez hayamos afilado bien nuestra espada, deberemos salir a la batalla, y ésta tiene varios frentes que atacar al mismo tiempo. A saber:

Buscaos un agente. No es nada fácil, os lo advierto, porque también están saturados, pero pueden ser la diferencia entre publicar o no. Y no os obsesionéis con las agencias de representación grandes (Kerrigan, Balcells…) o medianas (Sandra Bruna, Silvia Bastos), porque a menudo están tan desbordadas que quizá no os presten atención, no porque vuestra obra no valga la pena, sino porque no pueden asumir más representaciones. Incluso hay autores publicados que se quejan de cómo les atienden sus propias agencias, predispuestas a trabajar más por aquellos escritores superventas que les procuran más réditos. Para los intereses de los autores que estamos empezando (o tratando de empezar) puede ser mucho más fructífero trabajar con agencias pequeñas pero serias y bien conectadas, gente con pasión por el oficio y que quiere crecer contigo. Al menos esa es mi opinión, espero que el tiempo me dé la razón.

En mi caso, la agencia que está representando mi novela (cuyo logo tenéis al margen de esta página) encaja con esta última descripción. Decidí trabajar con ella porque me parecieron gente profesional que conocían bien la industria, que creían en mi novela y que, obviamente, creyeron que podían ganar dinero representándome. He de decir que mi manuscrito estaba en proceso de evaluación (bastante avanzado en algunos casos) en una agencia “grande” y dos “medianas”, pero nadie mostró el entusiasmo de ZW, que desde un principio me hicieron sentir como si fuéramos a ser socios con una relación recíproca, no como si me estuvieran haciendo un favor. Si queréis conocer mejor la filosofía de estas profesionales, pinchad en el banner y leed la esclarecedora declaración de intenciones que abre su web. Ya os contaré si me va bien o no, aunque asumo que si la cosa no sale, no será sólo “culpa” suya, las cualidades de mi novela también tendrán algo que ver.

Por cierto, nadie debería firmar nunca un contrato con un agente que le cobre por adelantado sus labores de representación. Esto funciona así: en el sector está comúnmente estipulado que los agentes trabajan por un porcentaje de las ganancias del representado, con lo que sólo ganarán dinero en el caso de que consigan que tu novela se publique. Si alguien pide dinero de antemano, yo desconfiaría.

El segundo frente de batalla no es nada original, más bien es el evidente: enviar tu manuscrito a editoriales. Deberíais echar un vistazo al catálogo de los distintos sellos y enviar la novela a aquellos en los que la obra encaje. Respecto a la forma de envío, yo siempre lo he hecho por PDF, en ocasiones llamando previamente a la editorial por teléfono y preguntando por una dirección de email pertinente; y si no conseguía un teléfono, rastreando la web hasta encontrar una dirección de email (en algunos casos las esconden bastante bien, os lo advierto). Acompañad vuestro manuscrito de la sinopsis y la propuesta editorial, y comenzad a tocar puertas virtuales. En más de una nos atenderán, aunque sea para decirnos “no gracias”, y puntualmente conseguiremos algún compromiso de lectura si, por algún designio inescrutable, nuestra novela interesa “a priori”.

La otra vía que puede resultar útil es la de los concursos literarios. En cierta ocasión alguien “de dentro” me dijo que cualquier concurso de más de 6.000 euros estaba dado de antemano, por lo que los autores desconocidos deberíamos concentrarnos en los concursos menores. No sé si es cierto, la verdad, pero no es lo que yo he hecho. En mi caso, envié el manuscrito a dos de los concursos literarios más importantes en español: el Premio Alfaguara (Grupo PRISA) y el Fernando Lara (Grupo Planeta). Mi idea (quizás ingenua) era que, de este modo, alguien dentro de una gran editorial tendría que leer aunque fuera un fragmento de la novela, y si conseguía llamar la atención de algún modo, quizás la derivara a algún editor para que le echara un vistazo. He de decir que la jugada no me salió mal pues, como ya he comentado por aquí, conseguí ser uno de los finalistas del Fernando Lara de este año, lo que creo que me ha abierto algunas puertas.

Quizás me he pasado de exhaustivo, los que hayáis llegado hasta aquí, gracias por el interés demostrado. Si alguien tiene experiencias, dudas u opiniones al respecto, espero vuestros comentarios. Por mi parte, os mantendrá informados de cualquier posible novedad.

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6 thoughts on “Guía inútil para escribir una novela

  1. Muy interesante. Yo llevo unos meses dándole vueltas a un par de ideas que (en mi cabeza) podrían funcionar bien como novelas. El problema es que la más factible (por brevedad) es la que me cuesta más definir, mientras que la otra, que tengo ya estructurada y (más o menos) delimitada, sería un curro MUY grande de redacción: muchos acontecimientos, muchas páginas, un estilo muy inflexible… No tengo ni idea de si algún día conseguiré superar la barrera de los relatos cort(ísim)os, pero tu experiencia me parece muy reveladora del panorama literario actual en lo que respecta a los noveles, y tomo buena nota de todos tus consejos. Mucho ánimo y ojalá las cosas te vayan bien y pronto tengamos tu libro a nuestra disposición en tiendas. De hecho, si algún día coincidimos en persona me encantaría tener un ejemplar dedicado. Y ánimo también con la segunda, por supuesto 😉

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  2. Hola, Jero. Me alegro de que te haya resultado interesante. Lo que comentas no me ha pasado nunca, para bien o para mal, hasta ahora las ideas me han venido de una en una, jeje. Pero en tu caso, creo que lo mejor sería escribir la historia que te resulte más atractiva, la que más disfrutarías escribiendo o la que a ti te gustaría más encontrarte como lector (a menudo las tres cosas coinciden).

    No escojas una porque te parezca más factible, simplemente escoge la mejor, porque todo lo demás es inescrutable. ¿De qué sirve escribir la historia que crees más asequible, si la que de verdad querías escribir era la larga y desafiante? O viceversa: ¿por qué desechar la que a priori parece más difícil de desarrollar si la premisa te seduce más? A veces un guión no lo ves claro hasta que te pones a trabajar en él. Si te sirve, mi novela concluida tiene unas 800 páginas e intercala tramas, hay gente que ya me ha dicho (sin haberla leído) que eso es pretencioso para una primera novela XD

    ¡Y ojalá pueda firmarte algún día un ejemplar! Eso supondría dos buenas noticias: que he publicado y que, pese a vivir cada uno en una punta del país, ha habido una ocasión para conocernos in person. Saludos!

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  3. No me he quedado a gusto y he vuelto. A releer y aclarar mis dudas.

    Ya se que das respetos a los poetas, pero tenia que escribirlo. No estoy de acuerdo con esto:
    ” …esa energía desbordante que te empuja a sentarte delante del teclado inmediatamente, puede servir para escribir una poesía o un relato corto, pero no una novela (ey, todos mis respetos para los poetas). Escribir una novela no es un hobby, …”

    Me quedé pensando, y me dije ayer quizás éste vecino tenga razón. Quizás, pero no tenia respuesta (que me convenciese a mi misma) a esto que me llegó al subconsciente, hasta hoy.
    Escribo también novela , me gusta escribir, pero me es mucho más difícil dar vida a un poema. Tampoco tenía respuesta a esta situación, por que para mí un poema no es hobby, es todo un sufrimiento interno. ¿Por qué? No lo sé. No lo sabía, hasta que llegué a la página 49, del ensayo de Virginia Woolf: “Una habitación propia”, y lo entendí.
    Al momento tuve claro que no, no estoy de acuerdo contigo. Una Novela NO por su extensidad es más compleja de escribir (ni tiene más mérito), o que es lo mismo, un poema por sus cortos versos NO es más fácil de escribir.

    He aquí el párrafo que aclaró mi conflicto interno:

    “Llegamos pues a los comienzos del siglo diecinueve. Y por primera vez
    hallé estantes enteros de libros escritos por mujeres. Pero ¿por qué eran todos,
    salvo muy pocas excepciones, novelas?,… El impulso original era hacia la poesía…”

    “… Sin embargo, alguna fuerza extraña las empujó a todas, cuando
    escribieron, a escribir novelas. ¿Tenía esto algo que ver con ser de la clase
    media, me pregunté, …. … al principio del siglo diecinueve las
    familias de la clase media no contaban más que con una sola sala de estar,
    común a todos los miembros de la familia? Una mujer que escribía tenía que
    hacerlo en la sala de estar común. Y, como lamentó con tanta vehemencia Miss
    Nightingale, «las mujeres nunca disponían de media hora… que pudieran
    llamar suya». Siempre las interrumpían. De todos modos, debió de ser más fácil
    escribir prosa o novelas en tales condiciones que poemas o una obra de teatro.
    Requiere menos concentración…”

    “… Por tanto, cuando la mujer de la clase media se puso a escribir, naturalmente escribió
    novelas, aunque, según se advierte fácilmente, dos de las cuatro mujeres
    famosas que hemos nombrado no eran novelistas por naturaleza…”

    Con esto útimo se refierea a: Emily Brontë, George Eliot, Jane Austen, Charlotte Brontë.

    En fin, que parece que ésta pequeña paranoia, me convence, hoy dormiré tranquila.
    🙂

    En cuento a lo demás estoy de acuerdo contigo, hay que ser consistente, un libro no se escribe por inspiraciones momentáneas.

    ¡Un saludo!

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  4. Hola, Saliary, gracias por tu visita. Ayer estuve visitando tu blog y me encontré con algunos versos realmente inspirados, enhorabuena.

    Respecto a tu comentario, sabía que esa parte de mi entrada podía ser un poco polémica, así que conviene aclararla: en ningún momento quise decir que la novela, como género, tenga más mérito o sea más complejo que la poesía. Más bien al contrario, soy consciente de que la mínima expresión poética, como puede ser un haiku de tres versos, puede requerir más tiempo, talento y elaboración que un pasaje escrito en prosa. Lo que intentaba expresar es que el arrebato de inspiración puede tener suficiente carga creativa como para alimentar una poesía, aunque luego tengas que pulirla, trabajar la métrica y corregir el estilo. Pero la poesía ya está escrita.

    Ese mismo momento de inspiración, no obstante, te puede empujar a empezar una novela, a escribir durante una noche lluviosa en las que las palabras fluyen solas, pero al día siguiente, cuando salga el sol y la inspiración se haya ido, te quedarán cientos de páginas por delante. Por lo que necesitas algo más que tu impulso creativo: necesitas un plan.

    No sé si me habré explicado mejor; en cualquier caso gracias por la visita y por tu comentario!

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  5. La entrada es magnífica, aborda todas las cuestiones que tenemos que tener en cuenta a la hora de lanzarnos a escribir una novela, especialmente la primera. Aprovecho para invitaros al blog publicarmilibro.es en el que tratamos de asuntos afines a esta entrada, como consejos a la hora de publicar libros o las opciones que podemos encontrar en Internet para tratar de sacar nuestra obra a la luz.

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