Plagios por Internet, la enfermedad de la blogosfera

Supongo que, tarde o temprano, me tenía que pasar. El otro día El Invitado de Invierno me alertó de que dos webs (una de cine llamada Cinemascope y otra de TV: Veo TV) habían plagiado mi reseña sobre Inception, la nueva peli de Chris Nolan. Ni siquiera era un párrafo con un enlace al final que pusiera “si quieres leer la reseña completa pica aquí”, y que llevara a mi blog. No, fue un burdo ejercicio de plagio, un corta y pega completo. Se ve que este verano se ha puesto de moda robarme.

Por supuesto, nadie ha contactado conmigo para pedirme permiso; como única “deferencia” hacia el autor original, al final del texto ponían “Lo hemos leído en El Camino a Casa”. Aaaaah, hombre, muchas gracias. Ya me siento menos expoliado.

Todos los textos que publico en mis blogs están registrados en Safe Creative y protegidos bajo una licencia Common Creative 3.0 (lo podéis leer abajo del todo, en el apartado Copyright Info). Esta licencia significa que permito que mis textos se reproduzcan siempre que se mencione al autor original, no se adulteren y que se haga SIN ÁNIMO DE LUCRO. Norma esta última que, a todas luces, no se cumple, ya que las webs donde se han “reproducido” estaban repletas de publicidad.

Leyendo algunos comentarios de blogueros furibundos publicados en dichas webs, pude darme cuenta de que mi caso no era el único. Exacto, los administradores de esas webs se dedican a copiar los artículos escritos por otros y a ganar dinero con la publicidad de AdSense, servicio de publicidad de Google que permite “monetizar” fácilmente un web site en función del número de visitas que tenga.

Sé que mi caso no es el único, y que muchos blogueros han dejado su actividad hartos del expolio que existe en Internet. Una medida sería recurrir a la justicia, pero aunque puedas demostrar la autoría de tus artículos, nadie va a meterse en un proceso judicial por ello (eso se lo dejamos a las empresas y a la gente que vive de su propiedad intelectual). Así que me he puesto a investigar qué recursos nos quedan además de la pataleta, y parece ser que hay dos cosas que podemos hacer para defendernos:

  • 1º Denunciarlo a los motores de búsqueda de Internet, ya que si no estás en ellos (sobre todo en Google), no existes. Para denunciar a Google una infracción de derechos de autor, se puede hacer a través de esta url: http://www.google.com/support/websearch/bin/request.py?contact_type=websearch_copyright En ella hay que indicar la web plagiada (introduciendo la dirección), la plagiadora (del mismo modo) y un correo para que contacten con nosotros. El formulario deberá ser impreso y enviado a… ¡Estados Unidos! (bien por Google). Otra opción es ponerse en contacto directamente con Google España y, si nos atienden, ponerles la cabeza caliente:
    Torre Picasso
    Plaza Pablo Ruiz Picasso 1
    Madrid 28020
    Teléfono: +34 91-748-6400
    Fax: +34 91-748-6402

  • 2º Ponernos en contacto con el servidor que aloja la web infractora. Para ello debemos buscar un enlace en dicha web donde ponga “Powered by…” o “Hosted by…”. Normalmente, dicho enlace nos lleva a la web corporativa de la empresa que aloja en sus servidores a la web plagiadora. Allí debemos buscar un enlace de contacto y notificarles el plagio.

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p>Supongo que esto será como todo: una sola gota no hará océano pero si se acumulan las quejas… De cualquier modo, he de decir que la actitud de Google con estos exploliadores de contenidos es LAMENTABLE. En primer lugar porque les facilita la herramienta, AdSense, que les permite obtener dinero fácilmente aprovechándose del trabajo de otros, sin controlar que los contenidos de dichas webs no sean robados. Google simplemente se preocupa de controlar el número de “pinchazos” que tienen los web-sites suscritos a AdSense. En segundo lugar, el formulario que pone a disposición de los afectados para denunciar una infracción de derechos de autor nos obliga a enviar un fax o correo postal a USA. ¿No sería más lógico que se pudiera enviar por Internet? No, porque eso les obligaría a investigar miles de sitios inscritos a AdSense.

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10 thoughts on “Plagios por Internet, la enfermedad de la blogosfera

  1. Bueno, como tú dices, tarde o temprano tenía que pasar. Es algo que lamentablemente nos pasa a todos. También hay gente que piensa que las fotos de los blogs se deben compartir y no entienden por qué ponen el nombre del blog en la foto … como yo. Lo consideran un acto egoísta.
    Un abrazo, y ánimo David 😉
    (PD: te debo un mail, pero si tienes prisa, sabes que puedes hacer lo que quieres)

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  2. Hay gente con mucha cara nora, pero mucha mucha, y si no haces lo que ellos quieren, encima el egoísta eres tú. Debe ser que lo que hay en Internet está en aguas internacionales, que es del primero que se lo encuentra 😉

    Respecto a la PD, no tengo prisas. Prefiero esperar tu respuesta.

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  3. Lo siento de verdad David, porque ese trabajo que has realizado, el tiempo que te has tomado y el esfuerzo que has llevado a cabo, te ha sido RO-BA-DO. Con mayúsculas y énfasis. Entiendo como debes sentirte, el hecho de que, como tú bien mismo señalas, con el hecho de citar la fuente, reconocer el trabajo (tan bien) escrito, las cosas sería de otra forma.
    Desde aquí mi solidaridad y ánimo, como amigo y como “compañero” en la Blogosfera.

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  4. Es algo con lo que hay que vivir en el mundo de Internet, aunque bien es cierto que podría ser mas lo que hacer en este tipo de casos. Pero tampoco es como para llegar al extremo de como dices que han echo algunos de dejarlo, aunque tampoco me he visto en esa situación, no creo que lo dejaría.
    Un saludo.

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  5. Te acompaño en el plagiamiento pisha, pero por ver el vaso medio lleno te digo que al menos tus textos merecen ser plagiados porque hay blogs por ahí que son para vomitar comerte el vómito y volver a vomitar, ahora sí, para pedazo de robo el Chelsea Barça.

    Que la fuerza de la galaxia sea contigo.

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  6. No se puede decir mejor que lo dice Andrés Neuman en Arte del plagio……

    Pues no, no es justo, no. Uno intenta seguir la senda del bien (Buda), fijar el límite de su libertad donde empiece la libertad ajena (Bakunin), es decir, ser original o absolutamente moderno (Rimbaud), y resulta que ahora nos llega el Intertexto (Bajtin, Kristeva, Barthes) a aguarnos la fiesta (que es un simpático refrán popular). O sea (inspiración propia) que uno vivía en el error; que la paloma se equivocaba (Alberti; ¡ésa la saben!).

    Porque ¡voto a Dios, que me espanta esta grandeza! (Cervantes), mira que haber trabajado tanto todos estos años, casi diríase matando dinosaurios con tirachinas (Maestre), persiguiendo lo único que fuera único (whisky Ballantine’s), intentando dar con la palabra justa que se resista al viento (esto lo he tomado de un poema mío, je)… y todo para nada (conocida paradoja de Confucio): resulta que ya todo estaba escrito. Sí, como lo oyen. Pierden su tiempo buscando libros nuevos. ¿A que se han quedado de piedra? Lo lamento: escrito está en mi alma vuestro gesto (Garcilaso de la Vega).

    Es un caso sencillo (Prado). Hoy, madrugada del jueves, ya completamente viernes (García Montero), me siento a escribir este artículo que ahora ustedes leen el jueves siguiente, y no sé -sólo sé que nada sé: lo dijo un griego-, qué quieren que les diga, es como que después de las últimas noticias me costara más hacer el esfuerzo de decirles algo, como si el arte fuera largo y además no importase (Machado, uno de los dos). Estos días leí la prensa, miré los muros de la patria mía (Quevedo), pensé en mi artículo y me dije: preferiría no hacerlo (Melville). O mejor dicho preferiría copiarlo, ya que de todos modos en alguna parte estará escrito letra por letra (la idea es de Borges) y además en el periódico me pagarán de todas maneras (Groucho Marx, creo) mi modesto sueldo.

    No se trata de un juego (García). Sólo digo lo que muchos escritores han pensado. Escritores honrados, que inventaban sus palabras aunque les costase. Para qué, si las páginas ajenas están allí, esperándonos: ésas, no volverán (sí, Bécquer). Puedo escribir artículos muy tristes esta noche (adivinen), así que no me tienten, no quieran saber qué opino de todo esto. Mis labios están sellados: todo hace el amor con el silencio (Pizarnik). Y si por un raro golpe de dados (Mallarmé), por un azar improbable me pillaran, siempre podré argüir, como los genios: no fue mi mano, fue la mano de dios (D. A. Maradona).

    Yo adivino el parpadeo de las luces que a lo lejos van marcando mi retorno (Le Pera, con música de Gardel). Es el lento parpadeo del cursor de mi viejo PC. Al avanzar sobre la pantalla -con qué trabajo avanza- me recuerda a un camello en mitad del desierto (pero la imagen es de Rubén Darío). Miro el reloj y, en buena hora (El Cid, anónimo), pienso que ya sería tiempo de concluir. Mi habitación solitaria tiene un aire de velódromo desierto (Navarro), la noche es lúgubre (Cadalso) y yo, un lobo estepario (Hesse). Me pongo en pie, corro al espejo del cuarto de baño, clavo mi pupila oscura en mi pupila (…) y susurro, avergonzado: ¿quieres hacer el favor de callarte, por favor? (Carver; un libro magnífico: no dejen de comprarlo.)

    Pues no, no es justo. ¿Lo he dicho ya? Pero es que hay golpes en la vida, tan fuertes, ¡yo no sé (Vallejo)! Para qué tanto trabajo, si por fin ha llegado el Intertexto

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  7. No conocía este artículo de Andrés Neuman, qué habilidad para enlazar citas. ¿Ves? Sólo es plagio cuando lo hace un don nadie, cuando lo hace un autor famoso se llama homenaje.

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  8. A mi me han hecho un daño terrible, primero sufri agresión y después plagio en mis textos. Lo último que me ha pasado es un plagio en una imagen que hice con un editor de imagenes gratuita en la pagina Blingee, la comparti y la pusieron sin el código, después la extendieron por toda Internet sin código y estática, ahora está en una pagina donde hay un montón de publicidad para que se la descargen y la impriman gratis, supongo que la pagina cobra por la publicidad. Así que guarde casi todos mis escritos y mis imagenes y me he retirado de este mundo en el que parece que el respeto aún no ha llegado. Por cierto la imagen era por un mundo mejor y así la titule, pero el resultado ha sido pésimo, esa imagen es sin ánimo de lucro y ya ven el resultado. Cuando he pedido que coloquen el código muchos de ellos la quitaron pero otro incluso hablan mal de mi y resulta que yo que comparti mi imagen soy la culpable según ellos, según ellos como no dije nada del código ahora tengo que callarme y no pedir que se me respete mi derecho. Estoy tan mal que incluso dudo ya hasta de mis derechos en estas vida, no entiendo porque se me ha faltado al respeto de esa forma.

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  9. Corazón Verde, lo mejor es tomárselo con filosofía. Internet en un mundo bastante incívico, y aunque la ley es clara en cuanto a la autoría de textos y fotos, la gente, amparada en el anonimato (uno de los grandes problemas de Internet), se aprovecha del trabajo de los demás. Ánimo y no desesperes.

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