Literatura refrescante para el verano

Sin duda, el verano es la época del año en la que más leo. Supongo que os pasa a muchos: las horas en la playa, en el campo o junto a la piscina, los viajes en tren o avión, lo bien que se está en el jardín o el porche hasta las tantas de la noche o, simplemente, porque el tic-tac del reloj no nos acucia tanto mientras leemos en la cama, ya que al día siguiente no hay que madrugar. El caso es que el verano  nos ofrece un espacio de lectura que no solemos disfrutar a lo largo del año.


Así que se me ha ocurrido proponer una lista de novelas de lectura sencilla, apta para desconectar y relajarnos, que es lo que corresponde estos meses. Vale, he hecho algo de trampa: algunas de las que propongo son de lectura ágil y despreocupada, pero ofrecen un nivel de significación más profundo, ofrecen algo más que simple entretenimiento; pero siempre queda a discreción del lector el buscar ese currículum oculto o, simplemente, disfrutar y pasar páginas atrapados por una buena historia. Mi lista, sin ningún tipo de orden en particular, es:

La Sombra del Viento, de Carlos Ruiz Zafón: Probablemente, el mayor bestseller de la literatura española, hinchado a premios literarios tanto en Europa como Estados Unidos. La Sombra del Viento es la mejor novela escrita en español que he leído en muuuuchos años. Vale, no inventa nada nuevo: trasplanta los esquemas del thriller anglosajón a la Barcelona de postguerra, sazona la historia con una tragedia romántica, y añade una vis cómica al relato no carente de cierta acidez. ¡Pero qué diablos! Es una novela tremendamente bien escrita, con personajes redondos e interesantes, con diálogos inteligentes y con una trama detectivesca que, al final, encaja con la precisión de un reloj suizo. Picando aquí os podéis descargar el primer capítulo desde la web del autor.

Dune, de Frank Herbert: He leído mucha ciencia ficción y, sin duda, ésta es una de las grandes del género con mayúsculas. Opera prima del periodista Frank Herbert, que se lanzó a su escritura pasados ya los cuarenta años, logró un abrumador éxito de público y crítica, convirtiéndose en uno de los referentes del género. La novela nos narra la historia de un planeta desértico llamado Arrakis, popularmente conocido como “Dune”, carente de cualquier tipo de riqueza natural o interés comercial, salvo porque en su mar de arenas habitan unos gusanos gigantes que segregan una sustancia conocida como “melange” (o simplemente, “la especia”), una poderosa droga a la que es adicta la mayor parte de la población de la galaxia. La lucha por controlar el mercado de la especia convierte a Arrakis en el escenario de una cruenta batalla comercial y política cuyos principales perjudicados son los fremen, habitantes originales de Dune. Todo cambia cuando Paul Atreides, hijo de un diplomático enviado al planeta, entra en contacto con los nativos y, fascinado por este pueblo, se convierte en un líder y defensor para ellos. Novela de lectura ágil y adictiva, que encierra una alta carga de crítica política y un mensaje ecologista que ha inspirado a otras grandes obras, como Nausicaä del Valle del Viento (Hayao Miyazaki).

El Clan del Oso Cavernario, de Jean M. Auel: Es la primera (y mejor) novela de la saga Los Hijos de la Tierra, escrita por esta autora de Chicago. Ambientada en el paleolítico, narra la peripecia vital de Ayla, una niña cromagnon que se separa de su tribu tras un terremoto y es encontrada y adoptada por un clan de hombres neandertal, mucho más abajo en la escala evolutiva. El esfuerzo de Ayla por adaptarse a las primitivas costumbres de su nueva familia, y de éstos por habituarse a tratar con una niña mucho más inteligente y creativa que un adulto neandertal, es el principal hilo conductor de esta novela original e inteligente, que consigue hacer que, por primera vez, nos interesemos verdaderamente por la realidad de nuestros ascendientes lejanos.

El Juego de Ender, de Orson Scott-Card: Esta novela es la prueba de que existen pocos géneros como la Ciencia Ficción capaces de entretener y, al mismo tiempo, plantear un debate ético y moral en la mente del lector, a menudo de manera subyacente y desapercibida.  Publicada al igual que Dune a mediados de los 80, esta historia a medio caballo entre la novela corta y el relato largo, nos plantea un escenario extremo: dos razas expansivas y agresivas que se extienden por la galaxia, los humanos y los ‘insectores’, entrarán en contacto en cuestión de años, y cuando lo hagan se desencadenará un conflicto bélico que acabará con uno de los dos pueblos. En previsión a esta situación inevitable, la raza humana decide emplear los años que restan en intentar crear al líder perfecto, un estratega imbatible capaz de conducir a la especie hasta la victoria en su hora más oscura. A tal fin, se somete a una disciplina militar y a pruebas extremas a una serie de niños superdotados, con la esperanza de que, en alguno de ellos, se encuentre latente ese ansiado líder definitivo. El Juego de Ender plantea interesantes preguntas: ¿se puede crear artificialmente una personalidad como la de los grandes líderes de la historia? ¿Hasta qué punto las sociedades amenazadas pueden dar carta blanca al militarismo? Una novela inteligente, pero también muy divertida.

El Hobbit, de J.R.R. Tolkien: Esta obra es injustamente conocida por ser la novela que dio origen a El Señor de los Anillos, lo que es una definición bastante reduccionista. Tras el éxito de El Hobbit, el editor de Tolkien le encargó una continuación “no muy larga”, dado el éxito que su primera novela había cosechado. Ni que decir tiene que al afable profesor de Oxford la cosa se le fue de las manos, y lo que debía ser una aventura de similares dimensiones y características se convirtió en la epopeya épica por excelencia del siglo XX. Sin embargo, El Hobbit tiene entidad por sí misma como para ser considerada un clásico imprescindible de la literatura fantástica. Mucho más desenfadada y amena que su épica continuación, el maestro (y prácticamente creador) de la fantasía heroica cuenta una historia de aventuras muy divertida, cargada de sentido de humor y protagonizada por personajes que no se borrarán de tu mente, muchos de los cuales reaparecieron en El Señor de los Anillos. Una lectura maravillosa que, lamentablemente, muchos pasan por alto.

Los Hombres que no Amaban a las Mujeres, de Stieg Larsson: Eeeeh, vale, sé que con muchos títulos no estoy descubriendo nada nuevo, pero tampoco me las quiero dar de snob mencionando títulos imposibles de encontrar. Otro bestseller reciente, pero que de nuevo está muy por encima de la media de lo que se suele publicar. El periodista Stieg Larsson hace honor al prolífico género policíaco sueco, que ha dado grandes autores (como Henning Mankell) y escribe un thriller de investigación que pasará a la historia. Protagonizada por un periodista en horas bajas que tiene bastante del propio autor, Los Hombres que no Amaban a las Mujeres (magnífico título destrozado en algunas de las traducciones, como la inglesa: The Girl with the Dragon Tattoo), es un fiel reflejo de cómo se realiza el periodismo de investigación hoy día, con pocos recursos y mucha paciencia; al tiempo que encierra una ácida crítica de la clase industrial y de los medios de comunicación, hoy día vendidos de manera evidente a los grandes lobbys sin que nadie se escandalice por ello. A todo esto debe añadirse la insistencia del autor en poner el foco sobre la violencia contra las mujeres, presente de distintas maneras y en diferentes ámbitos de las sociedades más desarrolladas del mundo. Pero a pesar de su evidente carga política y de denuncia social, funciona tremendamente bien como simple novela de investigación, en gran medida gracias a unos personajes magistrales, sobre todo, la ya famosa hacker neopunk Lisbeth Salander.

Drácula, de Bram Stoker: Ahora que los vampiros están de moda, no estaría mal recuperar este verano el clásico que dio origen a los chupasangres y, de paso, comprobar cómo el mercantilismo es capaz de degenerar un poderoso mito literario. Antes de esta novela, los vampiros sólo eran un mamífero de la familia de los murciélagos, pero desde que ‘el irlandés loco’ publicó su obra se disparó el mito. Quien piense que Drácula, publicada en 1897, es una novela densa, de lenguaje engolado y ritmo cargante se equivoca de cabo a rabo. Óscar Wilde dijo que era “la mejor obra de terror jamás escrita y la novela más hermosa de todos los tiempos” y cuando uno la lee comprende su entusiasmo. Stoker fue innovador en todos los aspectos, creando una novela sin narración, articulada en base a correspondencia entre los protagonistas y fragmentos de diarios personales, por medio de los cuales el lector va reconstruyendo la historia de lo sucedido en aquel castillo de Transilvania. El resultado es una novela que absorbe y sobrecoge como pocas, que engancha, que te pone los vellos de punta y que, a pesar de hacerte tragar saliva mientras la lees, te cuesta soltar hasta que no la has concluido. Leer Drácula sigue siendo una de las mejores experiencias que la literatura te puede ofrecer, quizás aún más a día de hoy, ya que brilla con luz propia entre la mediocridad que es actualmente el género de vampiros.

Creo que es una buena lista, pero la he elaborado sin ni siquiera mirar mi estantería, así que seguramente se me pasen por alto excelentes recomendaciones que, espero, no tardéis en puntualizar. Así que proponed vuestros propios libros para el verano, ya sabéis, entretenidos y adictivos, que cuando uno está en la playa hay muchas distracciones.

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3 thoughts on “Literatura refrescante para el verano

  1. Davide, es que yo soy muy rarita para la lectura…De la lista que has propuesto solo he leido El hobbit!!!! Eso si, he visto todas las pelis que se basan en estos libros (Dune es de mis peliculas favoritas)..Solo dos no tienen peli ¿Verdad?

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  2. Exacto Vani, sólo hay dos sin peli, pero no sé si son las dos que estás pensando. Por cierto, conociendo tus gustos cinéfilo-televisivos-literarios, me parece de cárcel que no hayas leído Drácula. Citando a Bill Compton: “I command you”.

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  3. Me gusta tu reseña, me apunto 3 que no he leído y que creo que podrían gustarme.

    Aprovecho para sacar mi pedantería de paseo y comentar que Drácula no es la primera novela de vampiros. Que yo conozca, anteriores son El vampiro de Polidori (primera mitad del XIX) y Carmilla de Sheridan Le Fanu (segunda mitad). Las dos son muy recomendables, por cierto, pero la primera parte del Drácula es difícil de superar.

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